INTRODUCCIÓN: Un virus es un parásito intracelular que necesita infectar una célula viva para reproducirse. Este proceso es llamado infección. Muchas enfermedades como el zika, el papiloma humano, la rabia, el sida o la gripe son causadas por distintos tipos de virus. 

La incomodidad del encierro en el que estamos alrededor del mundo ahora por cuenta de esta variación del coronavirus me hace pensar en mi tío y en las incomodidades que él tuvo que sufrir por cuenta de otra plaga. El nacismo.

Hoy recordamos a Ana Frank quien junto a su familia vivió un encierro durante muchos meses hasta que fue encontrada por los alemanes y enviada a Bergen-Belsen donde finalmente murió.

Yo puedo contar de un caso mucho más cercano a mí. Mi tío, bueno, de hecho, no era mi tío sino el esposo de mi tía, pero siempre lo llame tío. Bueno, mi tío nació en Czortkow, un pueblo que quedaba en Polonia, pero por los cambios en las fronteras que hubo en Europa por efectos de la guerra, hoy queda en Ucrania.

A los 14 años de edad mi tío tuvo que pasar muchos meses escondido en un agujero debajo de la casa de un vecino que arriesgó su pellejo para protegerlo a él y a su madre. Este vecino les alimentaba con lentejas. Cuando la esposa del vecino se enojaba por tener ese riesgo en casa, esa noche no comían. Su hermano y su padre habían sido llevado por los alemanes y nunca más los vio. Pasaron meses escondidos en ese agujero. Sin ver el sol. Sin bañarse. Sin comida. Por supuesto sin WiFi, Netflix, Amazon Prime, WhatsApp, etc.

Nosotros en medio de nuestro encierro tenemos la posibilidad de asomarnos por la ventana a ver el sol, de salir a hacer compras, podemos saludar por video conferencia a nuestros familiares y amigos, tenemos entretenimiento con cientos de canales en los que siempre “dan lo mismo” o donde “nunca hay nada bueno”. En medio de las incomodidades de nuestra cuarentena, estamos acompañados de todos nuestros amigos y familiares gracias a la tecnología. Estamos pasando por este momento aciago disfrutando de más comodidades que ninguna otra generación gozó en sus mejores momentos.

Mi tío, y todos los que vivieron los horrores de la guerra, no tenían las comodidades que tenemos hoy pero su vida cambió drásticamente. Con gran estoicismo pasaron de poder elevar una cometa a estar sepultados por meses en un agujero sin poder ver el cielo o sentir los rayos del sol. Pasaron de ir a estudiar y a jugar con sus amigos a no saber si los mataron. Pasaron de tener una familia unida a no saber si aún vivían. La generación de mi tío vivió horrores que afrontaron y superaron. Muchos murieron, pero los sobrevivientes salieron adelante, lograron sobreponerse a las adversidades y rehicieron sus vidas.

Nosotros estamos viviendo una situación para la que no estábamos preparados. No sabemos cuanto tiempo va a durar el confinamiento, no sabemos que costumbres debemos dejar ni cuáles serán las nuevas que tendremos que adoptar. Pero si ya antes otras generaciones lograron salir avante, nosotros no podemos ser menos. Afrontaremos el reto y llegaremos al otro lado. Nos adaptaremos. Aprenderemos. Este virus nos hará más fuertes. De hecho, este virus ya nos está enseñando a reconocer a la gente que es capaz de ser empática a pesar de tener diferencias ideológicas y a reconocer a quienes son simplemente oportunistas que aprovechan la tragedia para buscar su beneficio propio.

Cuando en el futuro busquemos la definición de COVID-19 en los diccionarios o enciclopedias, no nos extrañemos si leemos “enfermedad que hace que la sociedad que la padece muestre lo mejor o lo peor de sí misma”.

@ghitis

Publicado: marzo 30 de 2020