Con el paso del tiempo, los Verdes, bajo la batuta del recientemente destituido Antanas Mockus y de la candidata a la alcaldía de Bogotá, la agresiva Claudia Nayibe López, se han apropiado del discurso contra la corrupción, presentándose como los más impolutos dirigentes políticos, inigualables e impecables. 

Nada de eso es cierto. Nayibe López, tuvo serias dificultades cuando fungió como directora de Acción Comunal de Bogotá, durante la primera alcaldía de Enrique Peñalosa.

En su momento, la contraloría distrital de la capital encontró serias y fundadas irregularidades que derivaron en un multimillonario sobrecosto en un proceso contractual, resolviendo sancionar a la señora López a través de la imposición de una sanción superior a los $100 millones de pesos. 

Claudia Nayibe, que posa ante el país como una mujer impecable y respetuosa de las decisiones de las autoridades judiciales y de control, se escondió para evitar ser notificada de dicha sanción. Luego, acudió a la acción de tutela y la corte constitucional ordenó que el proceso en contra de la ahora candidata a la alcaldía fuera revocado por cuanto, según el alto tribunal, se le había vulnerado el debido proceso. 

Cuando se le cuestiona sobre el particular, Nayibe López acude a las agresiones, los insultos y evade las respuestas. Nunca se ha atrevido a responder cuál era su vínculo con la empresa Innema Ltda.compañía que resultó favorecida con los sobrecostos. También le ha hecho el quite a otras explicaciones relacionadas con el manejo presupuestal de Acción Comunal, mientras ella figuró como directora y ordenadora del gasto de aquella entidad, por cierto la única vez que ella ha sido responsable del manejo de recursos públicos. 

Como si los escándalos que rodean a Claudia Nayibe López no fuera suficientes, ahora vuelven a ventilarse los casos de Antanas Mockus. Él mismo, ha confesado la comisión de delitos gravísimos que sospechosamente no han querido ser investigados ni sancionados por la justicia. Hace más de 4 años reveló haber tenido afinidad ideológica con las Farc a comienzos de la década de los 80 del siglo pasado. En sus propias palabras, “recibí un entrenamiento para aprovechar el cuarto oscuro que tuve de fotografía para ayudar a producir documentos falsos… recuerdo a un instructor que venía de Chile o Uruguay que cargaba cédulas robadas y que utilizaba como base, a partir de cédulas verdaderas producía cédulas falsas. Esa fue una manera de colaborarle a las Farc”.

Si tuvo los arrestos para ser un “fabricante” de documentos para los peores narcotraficantes y terroristas de nuestra historia, eso de falsificar una inscripción al senado, escondiendo arbitrariamente una inhabilidad, no es más que un juego de niños, habida cuenta los alcances que ya se le conocen al señor Mockus.  

La defensa de los Verdes, luego de que se conociera la justa decisión del consejo de Estado, produce un escalofriante desconcierto. Los adláteres de Mockus, se han concentrado en atacar al abogado que inteligente y estructuradamente formuló la demanda ante el máximo tribunal de lo contencioso administrativo y no a las razones contempladas en la pieza jurídica.

Los Verdes, esos mismos que posan de portaestandartes de la moral pública, deberían saber que el derecho es una profesión liberal en la que pugnan los argumentos, imponiéndose aquellos que resulten más sólidos ante el juez de la causa. 

El abogado José Manuel Abuchaibe, es un hombre con amplia experiencia en el derecho administrativo y electoral y por consiguiente ha sido apoderado de políticos de distintas vertientes ideológicas. 

En este caso, sus alegatos fueron contundentes. Antes de él, los doctores Abelardo De La Espriella, Iván Cancino y Francisco Bernate, habían formulado una denuncia contra Mockus ante el consejo nacional electoral, advirtiendo de su inhabilidad. En su momento, los magistrados de ese tribunal desprestigiado y nauseabundamente politizado, rechazaron lo denunciado por los 3 prestigiosos juristas. 

Pero el criterio del consejo de Estado, frente a la demanda impetrada por el abogado Abuchaibe, fue diametralmente distinto: Mockus no podía inscribirse como candidato al Senado. A pesar de que lo sabía, lo hizo, pensando en sumarle artificialmente un número significativo de sufragios a la lista de su partido.

Y gracias a los más de 540 mil votos que él obtuvo, los Verdes se quedaron con 10 curules de manera tramposa e injusta. Ojalá el consejo de Estado envíe un mensaje concreto en ese sentido y anule dicha votación, para efectos de recalcular de manera integral la composición de la cámara alta de nuestro parlamento. 

Las curules en el Senado de los Verdes -al menos la mitad de ellas- son tan ilegítimas como las que ocupan los bandoleros de las Farc. Ambos partidos las obtuvieron a través de la trampa y el engaño, ya fuera mimetizando una inhabilidad, o robándose el resultado del plebiscito de 2016, en el que la mayoría votó por el NO a la presencia de terroristas impunes en la actividad política. 

Así pues, que los Verdes, unos tramposos redomados, no vengan a dar lección ninguna de transparencia ni honestidad. Son, como cualquier politiquero de menor catadura, personas llenas  de vicios y mañas.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 14 de 2019