De la misma manera que una bola de nieve, va descendiendo y así mismo va  tomando consistencia con más velocidad, dispuesta a llevarse todo lo que encuentre en su camino, así son las mentiras que por estos días asechan el castillo de naipes diseñado por el presidente Santos, que aunque meticulosamente estructurado, débil. No él, claro, su plan.

Y es que el engaño y la corrupción, últimamente parecen tener un lazo entrañable y más que entrañable, inimaginable, pues  la mermelada ha permeado hasta las cavidades más profundas de nuestras instituciones, alimentando la desilusión de los colombianos por uno de los periodos de corrupción más largos que ha vivido el país.

Y quién no se va a sentir decepcionado de un gobierno, que en el exterior trata de quedar bien y restarle importancia a la inundación de coca, por la que está atravesando el país. O peor aún, que declara urgencia manifiesta, para construir las zonas veredales de las Farc, que por cierto no se deben tratar como vicisitud, ya que están dentro del mal llamado acuerdo de “paz”.

Es triste ver que ese mismo Gobierno desesperado por cumplirle a las Farc, no es capaz de trabajar por los niños de La Guajira o intentar prever hechos tan dolorosos, como la muerte de 11 indígenas en la Sierra Nevada de Santa Marta por influenza asociada a la desnutrición.

Yo me pregunto ¿qué está haciendo Santos con el país? ¿Cuál es el mensaje que le envía a los ciudadanos de bien? como lo reportó el diario “Chocó 7 Días” el 13 de marzo, fueron entregadas cien viviendas en Itsmina, unas casas inhabitables, llenas de humedad, con parte del piso en obra gris. El gobierno Santos no contento con jugar con la ilusión de las personas, demuestra sin pena alguna, la indolencia con la que nuestro mandatario observa el desolador panorama de las regiones más olvidadas de este país.

Y es que parece que ante los ojos de Santos, los colombianos no  merecemos  respeto, lo confirmamos el día en que el pueblo dijo NO al plebiscito, y el presidente Santos se limpió los zapatos con los votos de los colombianos y sin importarle que no tuviera el apoyo de su país, continuó haciendo su voluntad.

Hasta dónde llega el cinismo de nuestro gobierno, que el presidente nos toma por “cortos de memoria” y de repente en los medios Nacionales, se repite la historia, los colombianos vemos un gobernante untado de corrupción hasta los tuétanos, que dice tener la espalda más grande de Latinoamérica, sacudiéndose de la responsabilidad, sobre una serie de eventos que se desarrollaron y él supuestamente ni cuenta se dio.

¿Será que las cortinas de humo son el estilo de este gobierno enmermelado? Y es que la visita del Santo Pontífice se ha vuelto, quizás de lo más importante que ha vivido Colombia en los últimos tiempos, logrando así desaparecer de las páginas principales, las verdades ocultas de uno de los capítulos más oscuros en la historia: Odebrecht.

Este 1 de abril a los colombianos no les faltan razones ni argumentos para salir a marchar. NO más corrupción, NO más desgobierno, NO más Santos. Y si de algo le sirve al presidente, digamos que los aportes de odebrecht a su campaña fueron un gran espaldarazo de su parte. Porque a eso se refiere con que todo sucedió a sus espaldas, ¿no?

@RigobertoBaronN

Publicado: marzo 23 de 2017