La pandemia del Coronavirus representa un reto sin precedentes en los últimos años para los Estados. El impacto en varios sectores económicos, el aumento del dólar y las caídas generalizadas de las bolsas de valores, fenómenos generados por la incertidumbre de los mercados, son tan solo algunas de las repercusiones, sin mencionar las afectaciones en la salud.

Sin embargo, debemos saber aprovechar este contexto de inestabilidad para promover la implementación del teletrabajo en los escenarios laborales, no solamente como un mecanismo temporal de contención para evitar la propagación del virus, sino como un gran plan piloto que permita dar vía libre a esta práctica en el País.

Como tal, en Colombia tenemos 12 millones de personas ocupadas, de las cuales 6.3 millones son formales. De estos, 122.000 desarrollan sus actividades vía teletrabajo, lo que significa que tan solo el 1.94% de los trabajadores en la formalidad tienen la posibilidad de acudir a esta práctica.

Dicha cifra dista notoriamente de la realidad de otros Países. Por ejemplo, de acuerdo al informe de la OIT del 2017, el número de trabajadores que tienen la posibilidad de realizar teletrabajo por lo menos una vez a la semana asciende al 20% en Estados Unidos, al 12% en Alemania o al 16% en Japón, lo cual denota el evidente retraso que tenemos en Colombia al respecto.

Y es que el teletrabajo representa una oportunidad invaluable para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. En nuestro País el 78% de las personas que laboran por esta vía han afirmado que la calidad de su trabajo es mejor.

Además, entre más se limiten los desplazamientos de las personas de su hogar al trabajo mejores van a ser las condiciones de movilidad en las ciudades. Si tuviéramos menos personas utilizando los sistemas de transporte público y movilizándose en carro podríamos mejorar el aterrador indicador que se vive en Bogotá, donde una persona promedio pierde 272 horas al año en trancones.

Igualmente, no se puede dejar de mencionar que Colombia es el tercer País dentro de la OCDE donde más horas se trabaja y si sumamos a esta realidad el tiempo de desplazamiento en las difíciles condiciones mencionadas, en la práctica el lapso que tiene un trabajador para compartir con su familia es mínimo.

Por eso, el teletrabajo es una opción que se debe contemplar con urgencia tanto para el sector público como para el privado. Debemos dejar a un lado la histórica costumbre de estar sentados 8 horas al día de manera inamovible al frente de un escritorio, para pasar a un sistema de cumplimiento de metas, donde no necesariamente el trabajador debe estar físicamente en el lugar de trabajo para cumplir con su labor y aumentar la productividad empresarial.

El Coronavirus, que tantas repercusiones negativas ha generado, puede ser la gran oportunidad para implementar progresivamente este modelo. De nada nos sirve aumentar las estadísticas económicas si no mejoramos la calidad de vida de los habitantes.

¡Es la hora del teletrabajo!

@Tatacabello

Publicado: marzo 13 de 2020