Nadie puede sorprenderse con la noticia de que los supuestos desmovilizados de las Farc continúan cometiendo actos al margen de la ley. El episodio del narcotraficante ‘Jesús Sántrich’ es un ejemplo perfecto de la catadura de los integrantes de ese grupo delincuencial.

No puede soslayarse que el pacto de La Habana -supuestamente el ‘mejor acuerdo posible’ según el cuestionado Humberto de la Calle- fue negociado entre los delegados de Santos y dos representantes de las Farc, a saber: ‘Iván Márquez’ y ‘Jesús Sántrich’. Hoy, esos dos forajidos se encuentran en la clandestinidad, protegidos por la narcosatrapía venezolana y con una recompensa de $10 millones de dólares, ofrecida por la justicia de los Estados Unidos, país que los requiere para que respondan por el trafico de miles de toneladas de clorhidrato de cocaína.

Es obvio que ni ‘Sántrich’ ni ‘Márquez’ no son ruedas sueltas en las Farc, estructura mafiosa que se guía por normas comunistas como la nefanda “combinación de formas de lucha”. Mientras unos posaban de políticos, otros continuaban en la administración del narcotráfico, negocio que convirtió a las Farc en uno de los grupos terroristas más ricos del planeta.

Se les aguó la fiesta porque la DEA y el ahora exfiscal Néstor Humberto Martínez los agarraron, literalmente, con las manos en la masa, mientras negociaban el envío de 10 toneladas de cocaína con el cartel que lidera el narco mexicano Rafael Caro Quintero.

No hay dos ni tres Farc. Son una sola. Los que están en las ciudades tratando de mostrarse como unos redentores, los que continúan en el monte disfrazados de “disidencias” y los que se encuentran en Venezuela manejando el tráfico de estupefacientes. Son tres engranajes de un mismo sistema.

Así que la denuncia hecha recientemente por el señor Javier Tarazona, director de la ONG venezolana ‘Fundaredes’ tiene todo el asidero del mundo.

En palabras suyas, alias ‘Timochenko’ sostuvo en territorio venezolano una reunión con ‘Gentil Duarte’ -narcotraficante puro de las Farc que tiene aterrorizado al oriente de Colombia-, ‘Sántrich’ y ‘Márquez’.

Tarazona es un hombre que goza de gran credibilidad por la seriedad de su trabajo en defensa de los Derechos Humanos en Venezuela. Ha sido un valiente que no ha temido el poder de los gobiernos ilegítimos de Chávez y Maduro. Los ha denunciado internacionalmente y sus palabras han hallado eco en millones de personas, pero sobre todo en muchísimos dirigentes de otros países que, gracias a ‘Fundaredes’, han conocido la verdadera magnitud de los horrores cometidos por el narcochavismo.

Así que las autoridades colombianas están en la obligación de darle una mirada a lo revelado por don Javier Tarazona e indagar porqué el cabecilla de las Farc, alias ‘Timochenko’ está sosteniendo reuniones clandestinas en territorio venezolano con sus “camaradas” que inundan al planeta Tierra con la cocaína de las Farc, o ‘Comunes” como ahora pretenden darse a conocer.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 8 de 2021