La indagatoria a la que será sometido el presidente Uribe, es, sin duda ninguna, la consumación de una infamia que ha venido gestándose desde hace muchísimos años, por parte de la izquierda, corriente ideológica que ha sabido instrumentalizar a un sector de la justicia, para efectos de cobrar venganza contra el presidente que combatió sin temor ninguno al terrorismo y al narcotráfico. 

Iván Cepeda, senador afecto a las Farc y cabecilla indiscutible del cartel de los falsos testigos, visitó  las cárceles más peligrosas del Colombia con el propósito de sobornar criminales a quienes les ofrecía beneficios penitenciarios, dinero y prebendas para sus familiares, a cambio de que mintieran contra el exmandatario colombiano. 

Al presidente, la corrupta corte suprema de justicia -sitio en el que se enervó y habita plácidamente el “Cartel de la Toga”- le violó todos sus derechos. 

Sin orden judicial, su teléfono fue intervenido durante más de 21 mil horas y, con base en esas chuzadas, las cuales fueron amañadas, brutalmente manipuladas y descontextualizadas, el corrupto exmagistrado Jorge Luis Barceló -colega de Leonidas Bustos-, fabricó el expediente que hoy tiene al doctor Uribe rindiendo indagatoria.

Durante su glorioso gobierno, Uribe combatió con ardentía al crimen organizado. El terrorismo, ese mismo que campeaba por nuestra geografía, azotando y destrozando la confianza de todos los colombianos, fue enfrentado con ardentía. Los peores capos del narcotráfico, empezando por los hermanos Rodríguez Orejuela, terminaron extraditados a los Estados Unidos. No fueron los únicos: el terrorista, asesino y secuestrador de las Farc, alias Simón Trinidad, también fue sometido a la justicia estadounidense, que le impuso una condena de 60 años. 

Los jefes más temibles de las Autodefensas, corrieron la misma suerte y el grueso de ellos actualmente están cumpliendo largas sentencias en las más rigurosas cárceles norteamericanas. 

Gracias a la Seguridad Democrática, las Farc -grupo terrorista que en 2002, ejercía control sobre más de la mitad del territorio nacional- fueron reducidas a su mínima expresión. Sus cabecillas, como Raúl Reyes, dados de baja en operación militares magistrales que, en la práctica, deben ser consideradas como intervenciones humanitarias, pues gracias a los golpes de ese estilo, decenas de miles de vidas fueron salvadas. 

Claro que el narcotráfico y la guerrilla tienen sobradas razones que los estimula para cobrar venganza contra el presidente Uribe. Como no pudieron eliminarlo físicamente, echaron mano de la justicia. Y encargaron para cumplir con ese innoble propósito, al senador comunista Iván Cepeda que, hay que decirlo, con disciplina y devoción, hizo la tarea. 

Un sector del país, sueña con ver a Uribe pudriéndose en la cárcel. Otro, mayoritario, no olvida los aportes que él le hizo y le continúa haciendo a Colombia. Él, se ha convertido en un muro de contención contra el chavismo, el terrorismo y el narcotráfico, que en la práctica son tres plagas iguales.

“Nunca pensé que la defensa del honor, en mi amor a Colombia, de frente y con respeto a los ciudadanos, de acuerdo con la constitución, me creara estas dificultades judiciales que enfrento con espíritu patriótico y con el estímulo solidario de miles de colombianos con quienes tengo gratitud del alma”, expresó el señor presidente Álvaro Uribe Vélez, horas antes de la diligencia que deberá atender ante la corrupta corte suprema de justicia. 

El uribismo, ha dado conmovedoras y admirables muestras de afecto, lealtad y solidaridad con el líder natural del Centro Democrático, a través de distintas concentraciones pacíficas en diversos puntos del país y del mundo.

Lo cierto es que en los momentos de dificultad, es cuando se debe mostrar la casta y la lealtad. Los seguidores y amigos del presidente Uribe, han estado a la altura de las circunstancias, expresando con orgullo ¡Estamos con Uribe!

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 8 de 2019