La crisis política que vive el país, reflejada en la apatía popular por los procesos electorales, es en gran parte culpa de quienes no han sabido orientar el rumbo de los partidos políticos que los dejaron a merced de la pereza ideológica, la mermelada oficial y la ausencia de prácticas de democracia interna, para que esas circunstancias parasitarias arrasaran como leishmaniasis con la institucionalidad partidaria de Colombia, al punto que la mayoría de candidatos a la Presidencia de la República están prefiriendo negar a sus partidos de origen, para optar por la opción de las firmas.

El Partido Liberal se atrevió a participar de la consulta para escoger candidato presidencial y luego de negarle la participación a Sofía Gaviria y a Vivian Morales, con el argumento de no representar la filosofía y doctrina de Uribe y Gaitán, los del himno liberal, se arriesgó a agitar el trapo rojo con tres precandidatos: Edison Delgado el primero y Juan Fernando Cristo como segundo, quienes cumplirán el papel de legitimar la candidatura única liberal de Humberto de la Calle Lombana el próximo 19 de noviembre. Costos de la simulación democrática y de participación política a la colombiana que todos pagaremos con impuestos a montón y caro riesgo para un partido republicano sino se aproxima siquiera a los dos millones de votos para probar la militancia roja.

Esas consultas como la del próximo 19 de noviembre, lo que demuestran es la escasa organización interna de los partidos políticos y la falta de procesos de fortalecimiento en democracia interna. ¿Para qué someter la escogencia del candidato de un partido a la participación de la pluralidad ciudadana, si resulta a la final un engaño y la consumación de la voluntad maniqueista de los autores del invento? Y ¿Para qué gastar una suma millonaria en una consulta, con un Tesoro Nacional en bancarrota? ¿No sería mejor la proclamación de Humberto de la Calle Lombana, sin disfraces y sin tapujos para que desde ahora los demás partidos acomoden sus cargas? Al fin y al cabo lo que más le conviene a nuestra democracia es que se consoliden dos grandes masas ciudadanas o tres alternativas, que se diferencien por conceptos ideológicos y de modelos de pensamiento económico, de gobierno, de educación y así, vayamos dando pasos hacia el cambio de régimen. Que nos salgamos del excesivo presidencialismo que tanto daño hace a la democracia e incentiva la corrupción.

Definido el exvicepresidente Humberto de la Calle Lombana como candidato del Partido Liberal y de la gran coalición que va a propugnar por la implementación de los acuerdos de La Habana, se definirá en consecuencia, el candidato de la otra coalición. La coalición de la revisión a los acuerdos, en la que el expresidente Álvaro Uribe Vélez, tendrá que definir si abre o no las listas para el Congreso de la República y si continúa negándose a su familia y entregándose de lleno al servicio público. Inciertas como están las cosas, el Partido Liberal con consulta o sin ella ya tiene candidato: Humberto de la Calle Lombana. Falta ver con cual se va a enfrentar y falta ver el futuro del también ex vicepresidente German Vargas Lleras quien continúa de jolli en la contienda presidencial.

P.D. El Partido Centro Democratico en Santander cada día se parece más a un ring de boxeo y cada vez le ponen más combustible, como si quisieran no hacer unas elecciones, sino generar una gran implosión.

@AlirioMoreno

Publicado: octubre 24 de 2017