Que las airadas reacciones que ha despertado el debut de los narcoterroristas de las Farc en su campaña proselitista con miras a la presidencia de la República es un asunto absolutamente normal, dicen algunos entendidos en materia de “procesos de paz”. Afirman que está previsto que el tránsito de todo movimiento subversivo a movimiento político, genere algo de malestar en el pueblo.

Otros, como el exjefe negociador del Gobierno para el proceso de paz con el ELN, Juan Camilo Restrepo, por el contrario, sostienen que esas manifestaciones de rechazo son reprochables desde todo punto de vista, les parece que “son gestos inaceptables de intolerancia, porque los acuerdos de paz se hicieron precisamente para que la guerrilla, desmovilizada y entregadas las armas, hicieran lo que hacía Timochenko”.

Pareciera que ni unos, ni otros, a la hora de hacer sus análisis y emitir sus “sesudas” opiniones, tuvieron en consideración que la irascibilidad pueblo colombiano, ese resentimiento tan profundo que está expresando en las calles, no es solamente fruto del ese medio siglo de padecimiento de las atrocidades cometidas por esos criminales de lesa humanidad, sino de la exacerbación generada por el histórico atropello del que fue víctima por parte del gobierno del señor Juan Manuel Santos, cuando desconoció su voluntad expresada en las urnas.

¿Acaso no creen que todo lo que hizo el señor Santos y su grupo negociador, con esa élite política inmoral que los secundó en Cortes y Congreso, para torcerle el pescuezo a la ley y pactar, pasando por encima de la decisión del pueblo soberano, ese convenio con el que arropó de impunidad y coronó de prebendas a esa caterva de asesinos, es lo que está trayendo gravísimas consecuencias? ¿No les parece que la sarta de mentiras que se han ido desvelando, unas tras otras, está afectando seriamente la sociedad?

¿Tampoco consideraron a la hora de emitir esos razonamientos que este es el único “proceso de paz” en el que los maleantes, sin siquiera terminar las fases que este conlleva y sin pagar ni media hora de cárcel, ya hacen parte activa de la política nacional y aspiran a la presidencia de la República?
Y los incumplimientos por parte de los narcocriminales  ¿inciden en el comportamiento que están teniendo los colombianos?

No haber entregado todos los niños que tenían en su poder, ni todas las armas, ni reparado víctimas. Saber que no se desmovilizaron en su totalidad y que siguen delinquiendo; que el dinero que la Fiscalía sigue denunciando que tienen en diferentes partes del mundo no lo han entregado, y que de los secuestrados y desaparecidos que estaban en su poder no dan cuenta ni razón alguna, etc.
Repudio, abucheos, insultos: ¡Sanción social!

La expresión  democrática de un pueblo dolido con unos criminales infames, que se pavonean desafiantes dictando cátedra de buen hacer moral, político y social, amparados por un presidente abusivo y mentiroso.

Lo que estamos viviendo no es propio de un buen proceso de paz, ni tampoco, fruto de la intolerancia del pueblo, son las consecuencias del atropello a la democracia.

@cdetoro

Publicado: febrero 12 de 2018