Siguen los efectos por las mentiras de Juan Carlos Vélez. Ahora, un sacerdote catoólico ataca a las empresas que financiaron el NO.

Continúan los efectos de las mentiras pronunciadas por el ex gerente de uno de los comités del NO, el señor Juan Carlos Vélez, quien con sus palabras insultó a los millones de colombianos que votaron contra los acuerdos de La Habana y de paso le generó un daño de incalculables consecuencias al Centro Democrático, partido que en mala hora delegó en ese individuo la dirección administrativa de la campaña del NO.

El primer efecto de las mentiras de Vélez, que no imprudencias, fue el de que con sus palabras le proveyó munición argumentativa al gobierno que buscaba desesperadamente una razón para tender un manto de duda sobre la legitimidad de la victoria del NO. Gracias a la estolidez de Vélez, los negociadores de Santos con los voceros del NO se han encargado de enrostrar una supuesta manipulación a los electores.

Cuando LOS IRREVERENTES le preguntaron a Vélez porqué había sido tan ligero de revelar los nombres de las empresas que aportaron dinero a la campaña del NO, él, inconsciente de su absoluta falta de seriedad y responsabilidad, dijo que “eso no es un secreto. Cualquier persona puede saber quiénes nos dieron dinero”.

La situación no es tan sencilla ni tan simple como Vélez pretende presentarla. Los efectos ya empiezan a sentirse. El ex presidente Uribe a través de su cuenta de twitter denunció que “amenazan a donantes de recursos para el NO”.

No extraña que eso suceda en un país perfectamente crispado en el que los más activos promotores de la paz han mostrado lo peor de sí mismos luego de que se conociera el resultado de las urnas en el plebiscito del 2 de octubre.

Gente que se mostró a favor del SÍ escribió en las redes sociales que “este es un país de mierda”, como en efecto hizo el periodista deportivo César Augusto Londoño, o María Jimena Duzan, otrora férrea defensora de la democracia, quien aseguró que “me da vergüenza ser colombiana”, por no decir mucho de aquellos ciudadanos comunes y corrientes que exigieron que las Farc “recluten y maten a sangre fría a todos los hijos de los perros que votaron por el no”.

Circula un video grabado por un sacerdote en el que, basado en la revelación que hizo Juan Carlos Vélez de los nombres de las empresas que apoyaron de una u otra manera a los promotores del NO, desata una serie de insultos contra los empresarios que, viniendo de un cura, resultan francamente inaceptables y obligan a que la jerarquía eclesiástica tome cartas en el asunto.

Tal y como se ve en el video, el sacerdote hace afirmaciones desafortunadas como que los del NO “manipularon las mentes de las personas y generaron una campaña visceral de odio y de rencor y cómo algunas empresas se prestaron para esto, uno tiene que reflexionar como colombiano. Tiene uno que ser muy cínico, con una mente muy criminal (sic) para aprovecharse de las personas desde las redes sociales, desde los medios de comunicación, desde todos los espacios, para enemistar a los colombianos…Le quiero mandar un mensaje a la gente de Alkosto: a partir de ahora, no pisaré un solo almacén de ustedes y jamás volveré a comprarles un producto. Como colombiano, yo tengo dignidad y tengo derecho a ser respetado…”

El sacerdote también la emprendió contra el canal deportivo Win Sports, al calificarlo como un “canal criminal”.

En tono amenazante, propio de un capo de la mafia y no de un pastor de almas, el cura también la emprendió contra el empresario Carlos Ardila Lulle, a quien le dijo que “en mi vida volveré a consumir uno solo de los productos de su empresa…Si todos los colombianos nos uniéramos en no comprar productos de Postobón y no ver su canal de televisión, ¿usted qué haría señor Ardila Lulle? Por mucho poder que usted tenga, se iría al piso…”.

Este es el tono de un defensor de la paz en Colombia, de un hombre que tiene influencia, por su condición sacerdotal, sobre miles de personas. ¿Esa es la paz que se quiere construir en Colombia? No debe extrañar el tono ni la actitud del cura que aparece en el video, pues el mismo día que el Comité Noruego del Nobel anunció que Juan Manuel Santos era el ganador del Nobel de Paz, él compareció ante los medios de comunicación para decir que quienes se han opuesto a su gobierno y a los acuerdos que ha firmado con Timochenko son unos “tiburones”.

Es lamentable que los promotores de la paz abonen la reconciliación con palabras incendiarias y amenazas directas contra quienes legítimamente no están de acuerdo con las generosas concesiones que el gobierno le ha dado a la guerrilla narcoterrorista de las Farc.

Mientras tanto, el uribismo, que bastantes obligaciones y preocupaciones tiene en este momento, deberá seguir cargando el pesado lastre que a manera de herencia le dejó el señor Juan Carlos Vélez Uribe.

@IrreverentesCol