Se aproxima el 20 de julio, fecha emblemática en nuestra Nación ya que 208 años atrás se produjo el grito de independencia. Se conoce de esta forma al comienzo de la sublevación por parte de un grupo de criollos ante la dirigencia de la época, la cual estaba en cabeza de la monarquía española.

Sin entrar en detalles históricos, nos referiremos a que es también esta la fecha en que cada cuatro años toma posesión un nuevo cuerpo legislativo. El Congreso de la República de Colombia es bicameral, está conformado por la Cámara de Representantes y el Senado, esencialmente son dos sus funciones dentro de lo que la ley estipula: naturalmente una de ellas consiste en crear las leyes y la otra en hacer control político a la rama ejecutiva del poder público, es decir al Presidente de la República y a quienes lo acompañan en la función de gobernar.

Por el Capitolio Nacional han circulado las figuras más connotadas de la política colombiana en toda su historia, pero también alguno que otro personaje que francamente no creemos haya entendido, así como tampoco nosotros, porqué llegó a estar en tan alta dignidad. 

Dentro de esos individuos que han ocupado una curul sin representar con decoro lo que realmente esto significa, nos encontramos con varios de los que componen al actual Congreso. Es altamente vergonzoso que los dos grandes electores del presidente Santos: “Ñoño” y “Musa”, hoy estén recluidos dentro de una cárcel, aun cuando algunos aciertan al afirmar que su ausencia no se ha notado, ya que no tenemos un recuerdo fresco de algún memorable debate de control político o un destacado proyecto de ley propuesto por dichos congresistas. 

Los ejemplos son varios, tristeza política nos producen sujetos como Roy Barreras y Armando Benedetti, quienes viven hambrientos de poder y a la espera de las migajas que su amo les lance desde la mesa en Palacio. No imagina uno cuál sería la existencia de estos personajes sin su tan anhelada mermelada, la que repartió este gobierno sobre toda la tostada.

Pero ya próximos a la terminación de estas penas llegan unas nuevas, ahora serán los “ex-terroristas” de las Farc quienes vengan a tomar posesión de algunas curules en el nuevo Congreso. Pero no vayan a creer ustedes que tendremos a unos tratadistas del constitucionalismo dando cátedra, por el contrario, vendrán los peores criminales a ocupar dichos asientos y lo que es peor, sin haber pagado un solo día de cárcel por todos sus crímenes.

Todo no es malo, por fortuna para nosotros tenemos un importante número de legisladores que apegados a la tradición democrática de nuestro país, se batirán contra viento y marea para evitar que la formulación de nuestras leyes queden a cargo de aquellos interesados en oprimir las libertades de nuestro país.

@MiguelCetinaC

Publicado: julio 18 de 2018