El sector de las confecciones en Colombia lleva varios años con un panorama oscuro. Por las cifras que se conocen sabemos que más de 374 empresas de la cadena han entrado en proceso de insolvencia o de liquidación judicial. Se han perdido en los últimos 10 años cerca de 600.000 empleos. La realidad es que el sector se encuentra jugando un partido en una cancha muy desigual, incluso me atrevería a decir, que el campo y las reglas de juego están inclinadas en su contra.

El problema principal que tiene el sector está asociado a la importación de confecciones del exterior (principalmente de origen Chino y de Bangladesh), seguido por el contrabando de prendas y el lavado de activos. Lo anterior sin desconocer que en parte los excesivos costos de producción que tiene nuestro país también son un factor relevante para configurar un panorama poco alentador.

El sector textil y de confecciones en Colombia genera 1’600.000 empleos directos e indirectos. Se estima que la producción de confecciones proporciona cerca del 70% del empleo de la cadena. La mayoría de esta mano de obra son mujeres cabeza de hogar. Existen en Colombia mas de 70.000 empresas formales.

En últimas, el problema del sector confecciones colombiano no es un problema económico. Cuando se afecta a más de 1.600.000 personas esto deriva en un problema social y de alto impacto para la nación.

El camino para poder ayudar a este importante sector ha sido el de imponer un arancel a las importaciones. Especialmente para aquellas prendas que estén por encima en precio de los $10 dólares. Con este arancel, si se establece en el valor o protcentaje adecuado, lo que permitiría es nivelar la cancha y posibilitarle al sector competir en condiciones iguales.

Tenemos que reconocer que esta fue una de las promesas que realizó en campaña nuestro presidente Duque. Tambien debemos reconocer que fue el Congreoso el que aprobó un arancel alto dentro del Plan Nacional de Desarrollo para proteger la industria nacional, pero creo yo, que se nos fue la mano y quedó tan alto, que tambien perjudicó a los importadores.

Luego, la Corte Constitucional decidió declarar la inexequibilidad de ese arancel, obligando al Gobierno Nacional a tomar medidas, a través de un decreto, para nuevamente expedir un arancel de ese tipo. La noticia de esta semana sobre el borrador de decreto ha levantado toda clase de ampollas, principalmente de quienes lanzan acusaciones de proteccionismo.

Revisemos unos hechos antes de emitir un juicio de valor. En Colombia existió por unos años un arancel mixto. Durante la vigencia de este durante el periodo 2013-2016, el crecimiento del sector de confecciones nacional no se realizó a costa del crecimiento en ventas de la mercancía importada. La coexistencia se logró y los dos crecieron. Es por ello que planteamos que esa coexistencia es hacia donde debe apuntar la regulación arancelaria del sector. Es posible.

Debemos Pararle-Bolas a garantizar un equilibrio del aparato productivo nacional versus la importación de mercancía para venta en nuestro territorio. Mal haría el país en volver a un modelo de sustitución de importaciones, pero seguir creyendo que la apertura económica debe estar atada a la desprotección de nuestra industria, es también anacrónico. Continuar por ese camino es ir en contravía de la economía fraterna que tanto hemos defendido desde estas toldas democráticas. Por el contrario, modular las importaciones a través de aranceles que permitan emparejar las condiciones de la industria, no solo beneficia a los productores, sino a los consumidores, al aumentar la oferta, lo que permitirá confeccionar el futuro del sector.

La clave para resolver todo esto está en poder determinar cual es el umbral del equilibrio, o más bien, cual es el porcentaje en el cual debe ser fijado el arancel para defender nuestra industria, sin acabar con la inclusión de Colombia en las cadenas globales de valor. Para darles unos ejemplos cercanos: en Ecuador está en el 25%, en Mexico entre el 25% y el 30% y en Brasil es del 35%. En Colombia lo quieren fijar en el borrador de decreto cerca al 20%, el cual es insuficiente para lograr nivelarle la cancha a la industria nacional.

Cual será el resultado de esta importante discusión, no lo sé. Espero que sea que el arancel quede por encima del 25% y podamos garantizar el futuro de las confecciones en el país.

@gabrieljvelasco

Publicado: febrero 24 de 2020