“Por crimen contra la humanidad, o crimen de lesa humanidad, se entienden, a los efectos del Estatuto de la corte penal internacional aprobado en julio de 1998, diferentes tipos de actos inhumanos graves cuando reúnan dos requisitos: “la comisión como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población …”

Entre 2010 y 2012, las Farc secuestraron a 419 personas y hoy, no han liberado a ninguna. Sin embargo, nuestro Nobel de Paz, aseguró, para no despertar la ira de las Farc, que: “Si las Farc dicen que no tienen secuestrados, habrá que creerles”.

¿Por qué nuestro presidente Juan Manuel Santos tomó tan drástica decisión? Porque estaba asustado de que las Farc se pararan de la mesa, por la misma razón que acepto incluir 67 obligatoriedades en los acuerdos de “paz” de La Habana para el Estado, cuando a las Farc solo les obligaron – o aceptaron- 3, pero jamás mencionó a nuestros secuestrados.

Santos debe rezar todos los días para que las Farc asesinen -si es que ya no los tienen muertos- a los secuestrados. Debe rezar con fuerza para que ninguno de esos seres, regrese a la libertad y así, taparles a las Farc su sistemicidad ante delitos atroces que los convierte en autores de delitos de lesa humanidad.

Es degradante ver cómo fueron escogidos los comités de víctimas en representación para asistir a las mesas de negociación. Allí llegaron víctimas del Estado, de los paras, del ELN, del EPL, del Ejército y sí, también víctimas seleccionadas de las Farc previamente enmermeladas con cargos o contratos públicos donde vendieron por unos pesos, el dolor de sus seres queridos en un cautiverio, donde incluso, muchos de ellos, fueron asesinados con tiros de gracia mientras estaban amarrados.

El comité que organizó la universidad Nacional, encabezado por ex miembros del ELN, por Ivan Cepeda, Piedad Córdoba y demás pro Farc, no aceptaron víctimas reales que cargan su dolor intacto y que sólo piden una explicación como don Vladimiro Bayona y doña Lucía en Barbosa, Santander, con los cuales me escribo de vez en cuando para escucharlos llorar por ser burlados una y otra vez por las Farc, por este Estado y Juan Manuel Santos, el nuevo Nobel de Paz.

País miserable… ¿hasta cuándo?

Santos logró lo inimaginable… corromper el Premio Nobel de Paz.

 

@leszlikalli