En los nueve meses de gobierno, a pesar de la fuerte oposición (constructiva y destructiva) y del empalagamiento aun persistente de la mermelada en los medios y en el congreso de la república al presidente Duque le va muy bien. Se podría decir que regresa  la decencia y el decoro a gobernarnos, con gran estilo; frentero, sincero, transparente y vigoroso. Atrás quedaron los tiempos de la tramoya y la mentira como forma de gobierno.

Pareciera que el país por fin se encamina a convertirse en un Estado serio, como lo debe ser una república de 200 años de institucionalidad, cuyo gran propósito es  fortalecer la organización del Estado, donde los tres poderes públicos recobren la independencia de antaño, casi perdida en el pasado gobierno. Y los medios de comunicación vuelvan a cumplir con lo que el gran periodista Bastenier plantea; la neutralidad para informar. Dice Bastenier: “El mejor periodista es un investigador, pero ni policía, ni juez. Documenta e interpreta el caso, y ahí acaba su función”.

Aunque al presidente no le va bien en las encuesta, el trabajo que ha venido haciendo es para calificar con los mejores puntajes. Ha cesado la mermelada (ya de por si un gran logro), por lo memos del modo vulgar como se hacía, a la “topa tolondra”, como si fuéramos una república bananera. Recuperando, dándole honor y el lugar que se merecen los congresistas. Por su puesto que para conseguir gobernabilidad hay que compartir las decisiones, mas no la autoridad del gobierno.

La relación con el congreso toma la altura de sus dignidades y el país vuelve al debate de las ideas y no a la camorra a que nos venían acostumbrando. Es decir lo que se ha venido logrando ha sido conseguido con el pulso sincero que requieren las instituciones, en el tira y afloje que contiene la dialéctica de la democracia.

El presidente ha tenido como ninguno, un gabinete paritario, de igualdad de oportunidades, donde incluso los ministros mujeres lo hacen mejor que los hombres, como si acaso fuera mejor y más fácil gobernar con ellas.

El gobierno contra todos los pronósticos  y los enormes palos en la rueda que le han puesto, ha sorteado con eficacia, seriedad y cumplimiento los acuerdos pactados. Hasta incluso acabar con la manipulación  a la que nos tenían acostumbrado los grupos delincuenciales, sin que el dialogo este presto, a flor de piel, hasta tanto no dejen de delinquir.

Pero lo mejor además de la recuperación de la institucionalidad y la claridad meridiana que se nota en el horizonte, es la recuperación de la economía, nada es más promisorio que su devenir hasta tal punto que para el 2022 la economía debe estar creciendo por encima del 5%. En fin, esta corta luna de miel, permite ver un gran y afortunado matrimonio del gobierno con sus gobernados. Felicitaciones presidente Duque es un orgullo un gobernante de su talante.

@rodrigueztorice

Publicado: mayo 30 de 2019