Otra de los adefesios creados en La Habana es la “comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición”, incorporado en el punto de víctimas. Esta comisión tiene tres propósitos fundamentales: contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido, promover y contribuir al reconocimiento de las víctimas y, promover convivencia en los territorios. Los comisionados (11) tienen el mandato para esclarecer las causas y responsables colectivos de las prácticas y hechos que constituyeron graves violaciones de derechos humanos, y graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario que tuvieron lugar con ocasión del conflicto.

Lo particular de esta “comisión de la verdad” es que sus integrantes, seleccionados en un proceso “amplio y pluralista, ético, imparcial, independiente…”, tienen marcadas sus cartas, lo que imposibilita desde ahora del reconocimiento, valoración, legitimidad y acatamiento de su informe final por parte de la sociedad colombiana. Seguimos sumergidos, no sé por cuánto tiempo más, en este debate polarizante e inagotable en el que nos metió el Presidente Santos y Timochenko, donde el tiempo y los hechos han demostrado que el problema no es la búsqueda de la Paz en la cual todos estamos obligados por mandato constitucional y moral sino la forma y el fondo en el que pretenden imponer la Paz de ellos.

Algo parecido sucederá con la “comisión de la verdad” ¿Cuál verdad es la que pretenden investigar, documentar y presentar? Solo se requiere repasar las columnas, libros, trinos, documentales, doctrina, apuntes y en especial, conocer la memoria del Centro de Investigación y Educación Popular CINEP (fundación de la compañía de Jesús) para saber la categoría de verdad con la que resultará esta particular comisión. La verdad de la espiral de violencia vivida en las últimas décadas tiene diferentes matices y valoraciones, y claro argumentaciones por parte de todos los actores y generadores de violencia.

Aquí lo que estamos buscando y exigiendo sin desfallecer es la verdad judicial no la verdad relativa o sociológica que nos recete el Sacerdote Francisco de Roux, el sociólogo Alfredo Molano, la periodista Marta Ruiz o la arquitecta Lucia Victoria González, para citar algunos de los comisionados quienes desde hace tiempo y cada quien en su escenario laboral y profesional han demostrado su militancia ideológica y política, y claro, sus odios viscerales contra varios líderes opositores al proceso de impunidad que avanza a favor de los integrantes de las FARC. Esta presentación cronológica de la comisión de la verdad pretende desviar el debate agudo y argumentativo que se viene dando contra la imposición de la otra institución política que maquillan como la Jurisdicción Especial de Paz JEP y que actuará paralelamente y retroalimentándose con la comisión de la verdad para imponer dos supuestas verdades: la verdad judicial y la verdad histórica. Seguimos alertando.

@LaureanoTirado

Publicado: noviembre 13 de 2017