Esta semana entró en funcionamiento una de las instituciones que podrían tener un gran impacto positivo para el País, pero que, desafortunadamente, terminará generando más división, caos y frustración en nuestra sociedad: la Comisión de la Verdad.

En los procesos de justicia transicional en el mundo es normal que se creen este tipo de entidades, las cuales tienen la responsabilidad de reconstruir todos los sucesos sociales, políticos, económicos y jurídicos que de una u otra manera llevaron a la construcción de los diferentes fenómenos de violencia.

Esta justificación, tan noble y sublime, se le presentó al País para justificar la creación de la Comisión mencionada. Sin embargo, lo que no se le contó al pueblo colombiano es que esta contará con una participación más que insignificante de miembros de las Fuerzas Militares y, por el contrario, estará lleno de activistas y progresistas que fueron contratistas del Gobierno Santos o expresaron en múltiples ocasiones una actitud más que condescendiente con las Farc.

Esto, que se ha hecho ver como un aspecto menor, tiene una consecuencia sumamente peligrosa para el devenir la Patria: se le va a contar a medias y sesgadamente la historia a las nuevas generaciones.

¿Se imaginan que se aceptara que los violadores terminen justificados ante la sociedad por haber ultrajado la dignidad de una menor porque de niños sufrieron traumas y entonces tenían que desahogarse con alguien? ¿O que los asesinos seriales queden absueltos porque justifiquen que sintieron la necesidad de exteriorizar una emoción coyuntural?

Estos cuestionamientos, que sinceramente parecen ridículos cuando se leen con sensatez, es la triste realidad que está viviendo Colombia, donde se va a terminar realizando una absolución moral de los salvajes actos terroristas de la guerrilla gracias a una comisión supremamente parcializada.

¿Era mucho pedir que hubiera una participación paritaria entre progresistas y representantes de la institucionalidad republicana? ¿Era un pecado tan criminal permitir que las Fuerzas Militares tuvieran varios representantes en esa Comisión?

La respuesta, que cualquier persona con dos dedos de frente sabe perfectamente cuál es, es una de las más evidentes muestras de las nefastas intenciones del acuerdo de impunidad con las Farc que los colombianos negamos en las urnas.

Como consecuencia, lo que veremos en Colombia es un informe de la comisión que exculpe la responsabilidad histórica de las Farc, los haga ver como unos pobres mártires que lucharon por un mejor País y a los honorables héroes de nuestra Fuerza Pública como sanguinarios mercenarios que atacaron unos pobres angelitos.

El Presidente Duque, antes que buscar ponerle IVA al sancocho o la aguapanela, debería cumplir el mandato de los 10 millones de colombianos que votamos por él y modificar los acuerdos de impunidad con la guerrilla, comenzando por la composición de esa nefasta Comisión de la Verdad.

@Tatacabello

Publicado: noviembre 30 de 2018