Entre 1997 y 2006, cuando yo tenía entre 10 y 19 años, Colombia vivió la ola de terror más cruenta de su historia a manos de la subversión y el paramilitarismo. El Observatorio de Memoria y Conflicto, del Centro Nacional de Memoria Histórica documentó este fenómeno de violencia.

Todos los datos, que reposan en el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición; revelanque el terrorismo ha dejado en Colombia 262.197 muertes de las cuales 94.754 son atribuidas a los paramilitares, 35.683 a la guerrilla y 9.804 a agentes del Estado.

El Observatorio registró 10 modalidades de violencia, entre ellas secuestro, desaparición, violencia sexual, masacres, reclutamiento de menores y atentados terroristas. La mayoría de las víctimas fatales fueron miembros de la población civil: 215.005 frente a 46.813 combatientes.

En esa época las universidades públicas eran un terreno donde también se enfrentaban sediciosos y ‘paras’. La lucha por el control de la plata de las instituciones de educación superior dejó como saldo, el asesinato de todas aquellas voces que denunciaron irregularidades.

Resulta curioso que, para entonces, siendo rector (1997-2006) Carlos Caicedo, el jefe del Clan Caicedo; la Universidad del Magdalena afrontó un episodio negro por cuenta de ese flagelo de muerte. Fueron ultimados Hugo Elías Maduro, Roque Morelli Zárate y Julio Otero Muñoz.

A 18, 19 y 20 años, respectivamente, de los crímenes de Maduro, Morelli y Otero; la Comisión de la Verdad escogió a Santa Marta para entregar el informe ‘Conflicto en el campus: una generación que no aprendió a rendirse’ que evidencia esta tragedia en las universidades públicas.

Lo que iba a ser un ejercicio que buscaba descubrir el ataque armado que soportó el movimiento universitario, que trasgredió su libre ejercicio como organización, calló la expresión de sus opiniones y anuló la movilización social; terminó siendo un acto excluyente y sesgado.

Para el caso de la Universidad del Magdalena, la Comisión de la Verdad escogió como compiladores a William Renán Rodríguez, Franklin Carreño Cantillo y Stalin Ballesteros García; quienes ocultaron las denuncias que señalan como perpetrador a Carlos Caicedo, el jefe del Clan Caicedo.

Renán, Carreño y Ballesteros, dicho por las víctimas, ofendieron la memoria de los muertos de la Universidad del Magdalena porque le dieron el lado al presunto responsable de los crímenes y ocultaron que Carlos Caicedo, el jefe del Clan Caicedo es investigado por esos asesinatos.

@LuisMiguelCotes

Publicado: diciembre 3 de 2020