La situación fronteriza de Colombia, durante la presidencia de Juan Manuel Santos, ha sido  lamentable. Y como con la mayoría de cosas de este gobierno, la situación tiende a empeorar. Cabe anotar que nuestro país tiene fronteras terrestres con cinco países y enfrenta verdaderas crisis en tres de ellas. En efecto, nuestros territorios fronterizos con Venezuela, Panamá y Ecuador  han afrontado dificultades particulares y gravísimas, a las que el gobierno no ha sido capaz de dar soluciones definitivas o satisfactorias.

Los éxodos de colombianos expulsados de Venezuela y de venezolanos que cruzan a Cúcuta por esos mismos caminos, en busca de alimentos y medicamentos, han sido las imágenes más lamentables de nuestra crisis fronteriza. Estoy casi segura que ustedes al igual que yo, no han podido borrar de su mente esos momentos de dolor en el que nuestros compatriotas veían como sus casas eran marcadas y luego demolidas por la Guardia Venezolana. Y ni que decir cuando cruzaban por pasos fronterizos improvisados, cantando el Himno Nacional, humillados y con la esperanza de salvar sus pocas pertenencias.

Es por eso que me atrevo a afirmar que Colombia fracasó,  de manera vergonzosa, en su deber de hacer respetar los derechos de sus nacionales.

Por otro lado, la economía de los municipios que colindan con Venezuela ha padecido, sin que el gobierno les ofrezca soluciones efectivas. Es así como los cientos de miles de colombianos que dependían del comercio con el país hermano, siguen viendo un chispero. Aquí no hay plata y allá no hay comida, ¡pero la frontera continúa cerrada!

Lo más triste es que ahora nuestra crisis fronteriza tiene otro nombre: Panamá. Con el agravante que nuestro país se ha convertido en un corredor de miles de inmigrantes irregulares, que ven en nuestro territorio la posibilidad de hacer tránsito para cumplir “el sueño americano”.

Es irónico que ahora Colombia deporte de manera masiva a extranjeros, como lo hiciera en su momento Venezuela con nuestros compatriotas. Pero también es cierto que la migración irregular debe ser controlada, y las bandas criminales que la impulsan deben ser perseguidas. Claro, la situación humanitaria de las personas tiene que ser atendida con una perspectiva humanitaria. Es por eso que hacen grandes esfuerzos con Ecuador, que también sufre la misma problemática que nuestro país. Finalmente es Ecuador el paso previo de ese corredor ilegal de migración, que debe combatirse.

Ahora, como si la situación anterior no fuera grave, las Zonas de Concentración o Zonas Veredales, en las que el gobierno planea ubicar a las Farc mientras estas hacen el desarme, están situadas mayoritariamente en zonas fronterizas.

¡No existe explicación legal para esta designación! Parece que el gobierno no tuviera en cuenta que la droga del grupo terrorista pasa por la misma frontera, por la que no pueden pasar colombianos ni venezolanos de bien.

Es hora de recordar a los habitantes de nuestros territorios fronterizos. Han sido ellos los chivos expiatorios de la política internacional arrodillada del gobierno en los últimos seis años.  Es imperativo que se actualice nuestra normatividad  en materia de fronteras y migraciones. Por ello, el día que tomé posesión como Vicepresidente de la Comisión II de la Cámara, propuse a mis compañeros de Comisión que arroparan mi propuesta de impulsar un proyecto de ley que promueva, de mejor manera, el desarrollo de nuestros territorios fronterizos y la defensa de los derechos de los colombianos que habitan estos territorios. En ello estamos trabajando.

 

@Tatacabello