Análisis de Camilo Rubiano Becerra

Ad portas de una de las elecciones más importantes en la historia de Colombia, es preciso preguntar ¿hacia dónde va Colombia?. El pais, hoy atraviesa una delicada situación económica que se refleja en el pauperrimo crecimiento con el que cerró el año 2017, el 1.8% estuvo muy lejos del 2.5% que pronosticaba el gobierno del presidente Santos. A esto se le suma, una deuda externa que en los últimos cuatro año se triplicó, ubicándola hoy en $124.000 millones de dólares, que pesa cerca del 50% del PIB nacional.

Por otro lado, el sector privado esta asfixiado tributariamente, la alta carga impositiva causó que la inversión extranjera cayera un 56% el año pasado, como según lo informo la CEPAL. Al mismo tiempo, muchos empresarios han tenido que salir del país o tomar la difícil situación de despedir a un gran número de trabajadores. Esta compleja situación, se deslumbra en los indicadores sobre el desempleo, recientemente publicados por el Dane. En el mes de febrero, el desempleo se ubicó en un 10.8% y el desempleo juvenil ya casi llega al 20%.

Debido a esto, las elecciones del próximo 27 de mayo son de mayor importancia para el país. Y es que no solo se esta jugando el futuro económico de Colombia. En materia institucional, se tiene en medio la implementación de los acuerdos que se firmaron con las Farc. Unos acuerdos, que como lo señalé en un libro que publique recientemente y que tuve la oportunidad de presentar en estos días en Madrid, tienen inviabilidades tanto en materia económica, como en materia jurídica. Caso por el cual, se requiere de una inmediata modificación por el siguiente Presidente.

De la misma forma y como lo dije en Madrid, en el homenaje póstumo que se le hizo al gran conservador Mariano Ospina Hernández, el país tiene la opción de elegir el camino populista que ofrece Gustavo Petro, que nos lleva directamente al lugar donde se encuentra ubicado Venezuela. O el segundo camino, que es el del continuismo ofrecido por German Vargas Lleras, que nos sentencia a continuar en manos de la politiquería y la corrupción, que nos tiene hoy atravesando una grave situación fiscal. O puede mirar, hacia el camino del cambio, del desarrollo y de las oportunidades que ofrece Iván Duque.

Duque es una persona que como decía el doctor Mariano Ospina Hernandez, ´´hace Política con mayúscula´´. Una política de principios, de propuestas y no de agresiones. Donde se refleje la defensa de la institucionalidad, de la legalidad y el acatamiento a la Constitución Política.

Al mismo tiempo, quiere un gobierno que reduzca sustancialmente el tamaño del Estado, donde se haga más con menos. Un gobierno, que le de la mano al sector privado, para que este pueda ofrecer mayores oportunidades de empleo, revirtiendo de esta forma los altos indicadores de desempleo e informalidad.

Colombia merece un cambio, tenemos la oportunidad de derrotar el continuismo y de cerrarle el camino al populismo. Entre todos, podemos construir un futuro que nos genere esperanza, donde existan líderes políticos, que reivindiquen liderazgos como los de Mariano Ospina Hernández, que vio en la política el verdadero servicio publico.

Ante esto, escojamos el camino del cambio y del desarrollo que sin lugar a dudas las encarna Iván Duque.

@camilorubianobe

Publicado: abril 30 de 2018