Cuando uno escucha al gobierno, en especial al vicepresidente general Óscar Naranjo, se queda muy desconcertado. Cómo así que el proceso de paz no tuvo nada que ver con el crecimiento de los cultivos ilícitos en Colombia.

Saber que hoy hay casi 200 mil hectáreas sembradas de coca, parece un imposible, pero no, casi que se triplicaron los cultivos en estos años del gobierno de Juan Manuel Santos. ¿Hay derecho a eso? Después de una lucha sin cuartel en el gobierno de Álvaro Uribe, para erradicarlos, en la que tuvo presencia fundamental el general Naranjo.  Sí, el mismo que hoy dice que erradicación debe ser voluntaria, le parece normal que el narcotráfico sea un delito conexo, y que la aspersión aérea no es conveniente, después de haber trabajado años en el tema. ¡El mundo al revés!

Se quejan y les parece intromisión en los asuntos internos del país que el presidente Donald Trump, de Estados Unidos, proteste por este crecimiento  insólito de las matas de coca. Parece que olvidaron el Plan Colombia y todo el apoyo que desde el gobierno del presidente Andrés Pastrana, brindan al país. La suma  de 10 mil millones de dólares, parece que se perdió. Hoy hay más plantaciones de coca que cuando empezó el Plan Colombia. ¡Es de no creer! Pienso yo, que el gobierno de Estados Unidos tiene todo el derecho de exigir resultados y de preguntar que fue lo que pasó.  ¿Por qué esta debacle?

Todos somos testigos de los viajes de funcionarios del gobierno  e incluso del presidente Santos para pedir más ayuda para Colombia. La ley del embudo, todo para el gobierno de Colombia y nada para los Americanos. Es una reacción típica de este gobierno. Es tanta la vanidad y el egocentrismo que quienes los apoyan con recursos y muchos, no tienen derecho a exigir resultados.

Es absolutamente coincidente, el crecimiento de los cultivos ilícitos con el proceso de paz. Parecen ir de la mano. Llegar al punto, en la negociación de paz, de volver a un delito transnacional como el narcotráfico un delito conexo, es echar para atrás en toda la legislación internacional. ¿Cuándo se ha visto semejante despropósito?

No les pareció suficiente que el narcotráfico fuera un delito conexo, es decir, ellos trafican según el gobierno, porque necesitan recursos para su lucha revolucionaria, sino que además la erradicación es voluntaria. Si quieren erradican y si no quieren no erradican. ¡De locos!

¿Cómo se entiende, entonces el compromiso de las Farc para dejar el narcotráfico? Es una contradicción comprometerse a dejarlo pero al mismo tiempo es un delito conexo y además la erradicación es voluntaria. Tan incoherente como es este gobierno. No se de qué me sorprendo.

Lo más triste es que además de inundar al mundo con este veneno, también están inundando a Colombia de cocaína. El microtráfico ha crecido en ciudades y poblaciones más pequeñas desde que se les ocurrió que la dosis personal es permitida. Esa dosis ha llevado a que muchos niños hoy consuman, que los jíbaros hagan su agosto a costillas de volver adictos a nuestros niños.

Colombia dará un giro en las próximas elecciones a la presidencia en el 2018. Es nuestra ilusión que se prohiba la dosis mínima, el narcotráfico deje de ser un delito conexo y por lo tanto amnistiable, así como volver a la erradicación obligatoria y a la aspersión aérea.

Tenemos la obligación de recuperar nuestro nombre y dignidad en lo nacional y en lo internacional. No podemos seguir siendo el mayor productor de cocaína en el mundo. Así será.

P.D. Importante que los candidatos digan el que, el como y el cuando de sus propuestas de campaña. Simples enunciaciones y generalidades no nos sirven. La cosa es en serio. Por lo menos, mi candidato cumple con todas las expectativas.

Y Santos sigue echando el cuento del paraíso en que se convirtió Colombia durante su gobierno. Si, como no…

@AliciaArango

Publicado: septiembre 20 de 2017