En la jornada cívica del 1 de abril, el pueblo colombiano expresó su descontento con el gobierno corrupto de Santos.

No se limitó ciudades como Bogotá y Medellín, donde normalmente las convocatorias del uribismo son atendidas masivamente. La del 1 de abril, fue una verdadera marcha nacional contra el gobierno corrupto e ilegítimo de Juan Manuel Santos.

La respuesta ciudadana fue masiva, en distintos puntos de la geografía nacional. Montería, Pasto, Cúcuta, Santa Marta, Neiva, Cartagena, Bucaramanga, Tunja, Villavicencio, Ibagué, Barrancabermeja, Popayán, Cali y Valledupar se llenaron de banderas de Colombia y de ciudadanos que marcharon para expresar su descontento con el régimen.

Las razones abundaban: el robo del plebiscito, la corrupción generalizada, la entrega de nuestra democracia al terrorismo de las Farc, la dramática situación económica, los crecientes índices de pobreza, la forma como nuestra soberanía no es defendida frente a los constantes desafíos de la dictadura venezolana. Otros lo hicieron como gesto de solidaridad con los miembros de la Fuerza Pública que han sido ofendidos y humillados por el gobierno que negoció su honor al ponerlos al mismo nivel del terrorismo en el acuerdo espurio suscrito con alias Timochenko.

Rafael Nieto Loaiza, quien seguramente se sumará al grupo de precandidatos presidenciales del Centro Democrático, en diálogo con LOS IRREVERENTES, analizó el éxito de la marcha, al decir que el 1 de abril se “reflejó la indignación ciudadana con el pésimo gobierno de Santos y las consecuencias que ha tenido para la democracia, la Constitución, el Estado de derecho, el bolsillo de los colombianos, la defensa de la integridad territorial y la justicia”.

De acuerdo con el doctor Nieto, “en la marcha se sintió claramente un clamor ciudadano por el cambio y la reconducción. Colombia debe recuperar el rumbo que perdió durante este gobierno nefasto de Santos”.

A lo largo de la marcha, los ciudadanos que se sumaron a la misma, le expresaron a los periodistas de LOS IRREVERENTES su descontento con la situación nacional. La indignación y el descontento son generalizados.

 

Carlos Holmes Trujillo, precandidato presidencial que marchó en la ciudad de Cali, celebró el abultado respaldo ciudadano a la marcha al decirle a este portal que “la movilización masiva de los colombianos, además de espontánea, demuestra que el sentimiento mayoritario de nuestros compatriotas es contra las políticas que ha puesto en marcha el presidente Santos”.

En criterio del precandidato Trujillo, “el gobierno tiene que escuchar a la mayoría de los colombianos, el gobierno tiene que darse cuenta que se le está exigiendo democrática y pacíficamente la rectificación adecuada. Los que marchamos el 1 de abril, tenemos que seguir en las calles y en las plazas, que son nuestro escenario natural, construyendo el programa político para Colombia”.

Rafael Nieto Loaiza, por su parte, cree que “Santos seguirá descalificando a los opositores democráticos, señalándolos de neofacistas, tiburones, bandidos y corruptos. Santos va a decir que acá no ha pasado nada, intentará quitarle todo el efecto político y ciudadano a la marcha para intentar que sus amigotes terminen ganando las elecciones de 2018”.

La gran movilización del 1 de abril dejó importantes lecciones. Lo primero, es que aquella jornada se constituyó en una suerte de ratificación ciudadana del plebiscito del pasado 2 de octubre, cuyo resultado fue arbitrariamente desconocido por el presidente Santos. Él perdió y en vez de aceptar el veredicto popular, amparado en el Nobel de Paz, se robó la votación e impuso, a las malas, los acuerdos celebrados con el terrorismo.

El segundo aspecto que no se puede desconocer ni soslayar es el de la necesidad de fortalecer y ampliar la coalición que el pasado 2 de octubre votó por el NO y que el 1 de abril llenó las calles y plazas de Colombia. “La marcha demostró que hay una base de unidad sobre la cual es posible alcanzar el triunfo en el 2018. En la marcha estuvieron los expresidentes Uribe y Pastrana, Martha Lucía Ramírez, el exprocurador Alejandro Ordóñez, dirigentes católicos y pastores cristianos, miembros de la reserva activa, ciudadanos comunes y corrientes de todos los estratos. Todos salimos como unidad a marchar y protestar”, puntualizó el exviceministro del Interior Rafael Nieto.

En la Plaza de Bolívar de Bogotá, aún retumba el clamor miles de colombianos que al unísono gritaron ¡No más Santos!

@IrreverentesCol

Publicado: abril 3 de 2017