En los últimos días, el país ha presenciado una feroz arremetida de personajes de la ultra izquierda camuflados de twitteros, opinadores o políticos. Invitan al alto tribunal a desconocer la misma Constitución, el bloque de constitucionalidad y los derechos fundamentales, por diferencias que no son jurídicas sino políticas. Para un sector de la sociedad, los uribistas no somos merecedores de derechos. En cambio, para ellos, sí los merecen los terroristas, los que secuestraron y los que perpetraron masacres.

El exministro Andrés Felipe Arias no busca ser indultado, como aquellos que se tomaron el Palacio de Justicia, asesinaron a magistrados y hoy son congresistas. Tampoco como los que masacraron a la población de Bojayá o pusieron la bomba al Club el Nogal; los mismos que hacían pescas milagrosas y hoy son congresistas. Arias lo único que pide es que se le tutele el derecho a impugnar una sentencia condenatoria y que, en segunda instancia, pueda ser escuchado para demostrar, en franca lid, que es inocente.Analicemos dos puntos clave: primero, la injusta sentencia de primera instancia y, segundo, los mitos que se han creado alrededor del caso.

1. La Sentencia es injusta porque Arias sin robarse un solo peso fue condenado a 17 años de cárcel. En la misma sentencia, la Corte Suprema de Justicia señaló que a la Fiscalía no se le puede pedir que pruebe el plan criminal porque, según ellos, en ese tipo de casos generalmente no quedan testigos o documentos que puedan corroborar y comprobar. Así mismo, en la misma sentencia se condenó al exministro por haber celebrado contratos con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA),  idénticos a los que han celebrado otros Ministros  de Agricultura por más de 30 años. 

Esto indica que, para lo primero, a Arias lo condenan por simple sospecha y, para lo segundo, se sugiere que se acoge la teoría de los delitos de autor; lo que es, a todas luces, inadmisible en un Estado de Derecho. Pareciera, entonces, que lo hubieran condenado por un tema distinto: ser uribista.

2. Infamias vienen y van en contra de Arias. La principal de todas es que “Andrés Felipe Arias le robó a los pobres para darle a los ricos”, lo cual es absolutamente falso.

Hay que tener claro que el programa de Agro Ingreso Seguro no se concibió para excluir a ningún sector, sino para subsidiarlos a todos. El programa buscaba mejorar la productividad para poder competir en mejores condiciones, más cuando en esos años ya había entrado en vigencia el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos.

Incluso, la inmensa mayoría de esos recursos se entregaron a los pequeños productores. De los 382.611 productores beneficiarios, el 99% fueron pequeños y medianos productores.  ¿Por qué iban a excluir a los grandes productores? ¿Acaso los agricultores grandes no generan el mayor número de empleos?

Infames, los que afirman que “Andrés Felipe Arias era quien entregaba directamente los subsidios de Agro Ingreso Seguro”, también falso. Cabe recordar que los módulos eran operados por entidades distintas al Ministerio de Agricultura.

El encargado del módulo de crédito blando era el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropercuario (FINAGRO), el de asistencia técnica era distribuido a través de la Federación Nacional de Cafeteros o Fedearroz, el Centro Interamericano de Agricultura Tropical (CIAT) tenía a su cargo el de investigación, y el de riego era operado por el Instituto Interamericano de Cooperación en Agricultura (IICA), que hace parte de la Organización de Estados Americanos (OEA). Una organización que, entre otras cosas, ha suscrito contratos por más de 30 años con el Ministerio de Agricultura.

Por esto último, el Ministerio de Agricultura le entregó en su momento al IICA autonomía plena para que identificara los proyectos que debían beneficiarse de los recursos de riego. Argumento que fue sostenido por esta institución en la Corte Suprema de Justicia, ante la cual indicó que jamás hubo por parte del exministro Arias presiones indebidas para seleccionar a particulares.

Finalmente, la infamia más injusta proviene de aquellos que dicen que “Andres Felipe Arias robó con Agro Ingreso Seguro”, cuando es su familia la que ha pasado por enormes dificultades económicas. En medio de todo este injusto y bochornoso proceso, no se ha probado existencia de ingresos de dinero a su patrimonio personal. Incluso, así lo certificó la Procuraduría General de la Nación, que lo absolvió de cualquier anomalía en su patrimonio.

Garantizarle a cualquier ciudadano, como Andrés Felipe Arias, el derecho fundamental a la doble instancia no debería ser motivo de discusión. Ojalá que los integrantes de la Corte Constitucional no se dejen presionar, que sepan que tienen en sus manos una oportunidad histórica para corregir el rumbo de la justicia en Colombia. De no hacerlo, más que herir a Arias, se vulnerarían las garantías fundamentales de toda la comunidad, se afectaría a su familia y se aniquilaría la esperanza de una Colombia con verdadera justicia.

@jarizabaletaf

Publicado: mayo 16 de 2020