Desde su palacio por cárcel, la condenada Silvia Gette acusa a la fiscalía de impartir órdenes ilegales en su contra.

A comienzos de este año, LOS IRREVERENTES revelaron los detalles de la manguala llevada a cabo entre la exrectora de la universidad Autónoma del Caribe, la cuestionada excabaretera Silvia Gette y la señora María Paulina Ceballos, quienes se concertaron para que, a través de funcionarios corruptos de la fiscalía, se resolviera precluir la investigación que se adelantaba en contra de ellas por el asesinato del ganadero, Fernando Cepeda, esposo de María Paulina Ceballos.

Tan pronto el fiscal general de la nación, Néstor Humberto Martínez y el procurador general, Fernando Carrillo conocieron los detalles de esa tramoya criminal, dieron ordenes para impetrar los recursos que fuera necesario para efectos de reversar esa preclusión que fue, a todas luces, ilegal.

Era evidente, como lo demostró la investigación adelantada por este portal, que entre los abogados de las dos procesadas y la fiscal que llevaba el caso, una sobrina del exministro Yesid Reyes literalmente le torcieron el cuello a la investigación, dejando impune el crimen del ganadero Fernando Cepeda.

La suerte de la viuda de Cepeda no solo cambió en términos judiciales, sino también en el aspecto económico. Pasó de ser propietaria de una modesta finca en Sabanalarga, a poseer una importante fortuna. ¿De dónde salieron los lujosos bienes que hoy son de su propiedad? La persona mejor calificada para responder ese interrogante es, sin duda, Silvia Gette, quien tiene mucho por contarle a la justicia.

La procuraduría general de la nación, al revisar el expediente, descubrió una cadena casi interminable de irregularidades en el proceso, razón por la que solicitó que se decretara una nulidad frente a la preclusión en cuestión.

En días pasados, la señora Gette, hizo, a través de un derecho de petición un señalamiento muy delicado, al aseverar que desde la cúpula de la fiscalía general de la nación “se están impartiendo ordenes ilegales” en contra de ella.

En criterio de la hoy detenida por múltiples crímenes, dos altos funcionarios de la fiscalía a los que menciona con nombre propio –Álvaro Osorio Chacón y Héctor Cruz Carvajal- son los responsables de lo que ella llama “arbitrariedades en su contra”, cuando lo que esos dos funcionarios han pretendido es, precisamente, que el asesinato de Fernando Cepeda no quede en la impunidad.

El poder corruptor de Gette, quien goza del beneficio de “palacio por cárcel”, pues en vez de estar confinada en un centro penitenciario fue favorecida con detención domiciliaria en su lujoso apartamento en el mejor barrio de Barranquilla, es cada vez mayor. Se ha establecido que continúa moviendo millones de pesos en efectivo para favorecer a quienes le hacen la segunda en distintos aspectos. Existe un fuerte rumor respecto del manejo que sigue teniendo del sindicato de la universidad Autónoma, hecho que está siendo investigado en este momento.

Uno de los asuntos que debería revisarse es el de la detención domiciliaria de la señora Gette. No es en absoluto aceptable que una persona condenada por graves delitos y procesada por homicidio pueda permanecer en su casa, lugar desde el que continúa maquinando otros delitos.

@IrreverentesCol

Publicado: diciembre 11 de 2017