Acaba de terminar el primer pulso del caso judicial más publicitado de Colombia en el último lustro: la muerte en Bogotá del joven universitario Luis Andrés Colmenares Escobar durante la noche de Halloween de 2010. El segundo y tercero estarán en la mesa  del Tribunal Superior de Bogotá, primero, y de la Corte Suprema de Justicia, posteriormente.

Dos de los tres principales implicados en la investigación, las también universitarias Laura Moreno y Jessy Quintero, acaban de ser declaradas inocentes por una jueza de la capital colombiana. Ya en octubre de 2014 el Tribunal Superior de Bogotá había confirmado la absolución de un muchacho llamado Carlos Cárdenas.

Al margen de si es justa o no la absolución de los mencionados tres muchachos –tema que es válido para la controversia porque hasta ahora no conocemos una prueba irrefutable que permita concluir si ocurrió un accidente o un homicidio–, muchas son las lecciones que este caso deja a la justicia del país, a los abogados que vivimos del litigio y más que todo a la sociedad colombiana.

  • El famoso sistema penal acusatorio, diseñado entre otras cosas para abreviar los procesos judiciales, quedó en entredicho. Más de cinco años gastaron fiscales, jueces y magistrados para decirnos que Moreno, Quintero y Cárdenas eran inocentes.

La celeridad en el sonado caso fue nula y los colombianos fueron testigos por televisión de decenas y decenas de audiencias públicas en el bogotano complejo judicial de Paloquemao.

  • La jueza que produjo la absolución de las señoritas Moreno y Quintero, la doctora Paula Astrid Jiménez, no le comió cuento al coro mediático que decía que había que condenar.

La  jurista hizo lo que tiene que hacer un verdadero juez: absolver si no tiene la certeza plena de que uno o más sindicados son culpables de la comisión de un crimen (en el caso Colmenares, homicidio y otros) con base en un análisis probatorio. Debo criticarle eso si, ell ataque que hizo encabeza del resptedo MAXIMO DUQUE, faltaría más que cada vez que un dictamen es derrotado deba ser objeto de investigación, esto es igual a que cada vez que una sentencia de primera instancia sea revocada por el superior deba investigarse pro prevaricato al inferior. Mala nota en ese aspecto.

  • El proceso nunca fue tomado realmente en serio jurídicamente hablando por la fiscalía.. Tuvo demasiados  fiscales. Destaca entre ellos  el doctor Antonio Luis González, quien adquirió notoriedad por sus salidas en falso durante la investigación, por sus constantes peleas con los sujetos procesales, por sus ganas de figurar en la prensa y, sobre todo, por su particular descaro a la hora de llevar al proceso testigos falsos.

González fue sacado del proceso porque seguramente se temió que en algún momento perdiera  la razón y hubiera necesidad de sacarlo de una sala de audiencias con una camisa de fuerza.

González fue relevado por una fiscal –por estos días en Guatemala– que también tuvo muchas salidas en falso como pedir nulidad de un acto realizado por la misma fiscalía..

Llegaron a tal punto los desvaríos de la funcionaria de marras que en cierta oportunidad creyó poder empapelar a los periodistas del diario El Espectador por haber divulgado piezas procesales relacionadas con el expediente Colmenares. ¡Hágame el favor el atrevimiento.

  • Perdieron las personas más importantes de un proceso penal: los investigadores. Ellos no dieron pie con bola. Se equivocaron desde el momento mismo en que murió el muchacho Colmenares hasta el día (lunes pasado) en que se anunció que Moreno y Quintero eran inocentes. Se pifiaron en la búsqueda del cadáver en el caño del Parque El Virrey y cuando lo encontraron les pasó lo mismo con las diligencias de levantamiento. Nunca fueron claros los motivos por los que la Fiscalía, un año después de la muerte de Colmenares, cambió de postura y dijo que no había sido un accidente sino un homicidio.
  • El país entero, y ahí me incluyo yo, ha sido solidario con la familia Colmenares Escobar. Tanto su padre, como su madre y su hermano tienen todo el derecho del mundo a que se les diga qué pasó realmente con Luis Andrés aquella fatídica noche de Halloween de 2010.

Lo anterior, sin embargo, no puede ser excusa para que el señor Luis Alonso Colmenares, padre de Luis Andrés,  comente que en su natal Villanueva (La Guajira) la muerte de su hijo se hubiera saldado por mano propia, algo así como ojo por ojo, diente por diente.

Trate de calmarse, don Luis Alonso. Entendemos y somos solidarios con  su dolor, pero cuidado que no estamos ni en Suiza ni en Finlandia ni en Islandia ni en Mónaco. Estamos en Colombia donde en 2015 fueron asesinadas 11.585 personas, de acuerdo con cifras de Medicina Legal.

Mucho ojo que en Colombia hay gente que es capaz de matar porque le miraron la novia o porque no le vendieron una cerveza.

Ese tipo de personas son capaces de hacer fila para cobrar venganza porque le mataron un hijo. Lo respeto a usted  a su familia y a su dolor pero ahora necesita mas calma que nunca.

  • Este proceso dejo v arias conclusiones, la fiscalía no esta en capacidad de llevar a buen termino procesos que no sean de flagrancia o de aceptación de cargos de manera rápida; se dejo claro que las conversaciones entre abogado y cliente son sagradas, no se les olvide que aquí se interceptaron ilegalmente grabaciones entre Carlos Cardenas y su abogada; que muchas personas son privadas de su libertad con testigos falsos.

Tenemos fe en esta fiscalía ojala todos estos errores se corrijan para bien de la sociedad.

@CancinoAbog

Publicado: febrero 24 de 2017