Sin duda, en la disputa por la Presidencia de la República para el próximo período serán protagonistas las dos coaliciones que se estructuran, la de Centro Derecha y la de Centro Izquierda. Por un lado los ex presidentes Álvaro Uribe Vélez y Andrés Pastrana Arango, con los candidatos Iván Duque y Marta Lucia Ramírez.  Por el otro, el ex presidente Cesar Gaviria Trujillo y el candidato del Partido Liberal Humberto de la Calle Lombana, coalición en la que podrían estar Sergio Fajardo que cuenta con el respaldo de los partidos Verde y el Polo y Clara López del ASI. 

En esa tabla de ajedrez, quienes tienen pocos espacios, tal vez ninguno, son el ex alcalde de Bogotá Gustavo Petro Urrego y el ex procurador Alejandro Ordoñez. Diametralmente opuestos, son bastante parecidos en sus posiciones radicales y sus personalismos. Tanto Petro como Ordoñez, quieren que las cosas sean como ellos las conciben, no son hombres de consensos y su sicorigidez política los hace ver como sectarios a la hora de ser candidatos. Los dos, son agua y aceite y cada uno cabe por separado en cada una de las dos coaliciones, pero sin las condiciones que quisieran y desearan poner.  

Hoy, la coalición más segura e indivisible es la de los ex presidentes Uribe y Pastrana. La otra, la de Centro Izquierda, tiene el riesgo de terminar dividida en dos vertientes. Sin embargo el llamado de De La Calle, a “una democracia de partidos” es incluyente con Sergio Fajardo y con Clara López, y excluye a Gustavo Petro, dado el alejamiento de este último, de los partidos, careciendo de una estantería partidaria, lo que lo dejaría sólo en la contienda.   

En el caso del ex procurador, pese a que el aún presidente del Partido Conservador Hernán Andrade, instó a Ordoñez a regresar a las toldas azules manifestando que “Yo no me quiero meter en la casa del vecino pero lo que uno ve es que en la alianza entre Uribe y Pastrana no hay cama para Ordóñez y se lo hemos dicho en varias ocasiones, para que se pone a buscar espacios en casa ajena teniendo las puertas abiertas de la casa conservadora”, tales afirmaciones de Andrade resultan tardías y carecen de legitimidad, puesto que ya muchos conservadores están con Marta Lucia Ramírez y la suerte del presidente del Partido Conservador está dependiendo en sumo grado de la Sala Penal de la Honorable Corte Suprema de Justicia.  Andrade fue mezquino y egoísta en el momento en que el ex presidente Andrés Pastrana Arango, pudo estar considerando asumir la dirección y jefatura del Partido Conservador.  La mermelada empalagó a Andrade y le venció los tiempos a su organización partidaria. 

Falta ver qué pasará con el candidato de las otras firmas, German Vargas Lleras quien en una decisión de participar de una coalición, podría eventualmente estar en cualquiera de las dos, o llamar a Ordoñez a ser su fórmula vicepresidencial y en ese caso, tendrían que echar mano de Cambio Radical y del Partido Conservador para inscribirse. Sin embargo esto último, se vería demasiado pragmático y poco ideológico. 

Lo que continúa quedando claro es que la polarización, conducirá al país político a un nuevo régimen o por lo menos a un nuevo orden político, en el que deberá estar considerada la disminución del excesivo poder presidencial y la adopción de un régimen parlamentario o seudo parlamentario que reduzca las posibilidades a la corrupción.

@AlirioMoreno

Publicado: enero 9 de 2017