Cada sector de la coalición del NO debe hacer el esfuerzo de presentar sus listas para las elecciones al Congreso.

Una de las principales tareas que han emprendido los líderes de la coalición que se integró durante la campaña plebiscitaria del pasado 2 de octubre para promover el NO, es la de mantener la unidad de cara a las elecciones presidenciales y de congreso que tendrán lugar el año entrante.

Aquello obliga a unir esfuerzos, pero sobre todo a sumar electores de las distintas vertientes que se oponen a Santos y que tienen la misión política de evitar que el próximo gobierno sea de la unidad nacional y de las Farc.

Las dificultades para designar a un candidato único entre el uribismo, el sector conservador que representa el expresidente Pastrana y el exprocurador Alejandro Ordóñez, saltan a la vista. Primero, el Centro Democrático debe evacuar la designación de su candidato. Cada vez, se ve más lejos una consulta popular abierta, dados los riesgos que ésta trae consigo, pues partidos enemigos del uribismo, podrían entrometerse poniendo a sus bases a votar a favor del candidato del CD con menos posibilidades de triunfo (Al respecto, puede leer El Tejemaneje del 26 de julio).

El otro mecanismo, el de una consulta popular limitada a los militantes debidamente acreditados e inscritos en la colectividad, tiene un problema estructural: de manera insospechada, las directivas del Centro Democrático, literalmente se durmieron sobre los laureles y no adelantaron un proceso de carnetización serio. A la fecha, solamente hay 16 mil militantes del partido con su respectivo carné. Con ese reducido número, es imposible que se pueda llevar a cabo una designación del aspirante uribista.

Así las cosas, tal y como lo han solicitado los miembros de la bancada, le corresponderá a los 5 precandidatos sentarse con serenidad y decidir entre ellos quién se quedará con la candidatura.

Evacuada esa tarea, que no será ni sencilla ni expedita, procederá la fijación de reglas para llevar a cabo un procedimiento que permita la escogencia del candidato único entre el CD, el exprocurador Ordóñez y muy posiblemente la exministra Martha Lucía Ramírez. El mecanismo más práctico sería a través de una consulta interpartidista, pero en ese escenario se reactiva el riesgo de que partidos de la unidad nacional y las Farc metan la mano e inclinen la balanza a favor de la persona más fácil de derrotar en la primera vuelta presidencial.

Así las cosas, será necesario buscar un mecanismo de negociación política que desemboque en un consenso del cual emane la fórmula que se inscribirá para luchar por la presidencia en mayo del año entrante.

Pero la coalición no puede hacerse a medias, limitándose únicamente a la escogencia del candidato presidencial. El esfuerzo debe extenderse a la construcción de las listas al senado y la cámara de representantes.

Algunas voces plantean la elaboración de lo que comúnmente se llama “listas cremallera”, en la que habría candidatos de todas las vertientes: el uribismo, el pastranismo y el ordoñismo. Aquello resulta desequilibrado e impolítico, pues se dejaría toda la responsabilidad electoral sobre los hombros del presidente Uribe, quien es el gran elector.

Los doctores Pastrana y Ordóñez cuentan, cada uno por su lado, con caudas electorales que no pueden ser desaprovechadas, razón por la que tanto el uno como el otro deben valorar la opción de configurar sus propias listas y presentarlas respaldadas por firmas, como “grupos significativos de ciudadanos”.

Ello garantiza que, además del número de parlamentarios que pueda elegir el Centro Democrático, al congreso de 2018 lleguen personas elegidas por los grupos que regenta el expresidente Pastrana y el exprocurador Ordóñez. Y las 3 bancadas, fácilmente pueden integrar una coalición parlamentaria.

El hecho de que los líderes del NO quieran permanecer unidos, lo cual es necesario, no puede interpretarse con que deba hacerse un equipo político que esté íntegramente cobijado por el Centro Democrático.

Al sumar los nichos ciudadanos que representan el presidente Uribe, Andrés Pastrana y Alejandro Ordóñez, se puede integrar un grupo parlamentario mayoritario al que por supuesto pueden sumarse otras fuerzas políticas que no comulguen con la continuidad del régimen Santos-Farc en el poder. Por eso, la puerta tiene que permanecer abierta para que otras vertientes, de manera independiente, adhieran a la coalición, sin que esto signifique la desnaturalización doctrinaria del Centro Democrático, partido que se caracteriza por su disciplina e identidad ideológica.

@IrreverentesCol

Publicado: julio 28 de 2017