A pesar de los miles de millones de pesos del presupuesto de los bogotanos, destinados, en plena pandemia, a alimentar los planes de medios que buscan posicionar la imagen de Claudia López, sus números van, consistente y sostenidamente, en caída libre.

En la semana que termina, conocimos la Gallup Poll del mes de febrero del 2021 y ahí se refleja la desesperanza, la inconformidad, el desespero que nos agobia a los bogotanos en este desgobierno de Claudia López.

El 68 por ciento de los bogotanos sentimos que las cosas en la ciudad están empeorando. Es la ciudad de Colombia en la que peor sentimos sus habitantes que van las cosas; en manos de Claudia López, tristemente, Bogotá es la campeona en la desesperanza.
Muy mal estamos en la Bogotá desgobernada por Claudia López para que, casi un 70 por ciento de los ciudadanos nos sintamos viviendo en una ciudad que parecería haber tocado fondo en su mal gobierno y aún así, mes a mes, sea capaz de empeorar. 

Claudia empezó con una imagen muy alta apenas fue elegida, esos números representaban la esperanza, el anhelo que teníamos los bogotanos, de un gobierno que viniera a gobernar para todos, que cerrara las heridas de la campaña y que nos unificara en torno a una mejor ciudad; cansados estábamos de la polarización, de la ausencia de inclusión de todos los sectores y de todo lo que de ahí se deriva en detrimento de la ciudadanía. 

Nada de eso ha ocurrido, los bogotanos nos sentimos engañados por Claudia López y mes a mes, sin parar, la aprobación a su gobierno cae y cae, pasó en un año, del 89 por ciento a un escaso 52 por ciento.

La culpable exclusiva de su propia debacle es la misma Claudia y los números así lo demuestran; toda esa chequera en blanco de esperanza que tuvo al llegar -casi un noventa por ciento – , fue desperdiciada, derrochada y dejada de lado por parte de la alcaldesa.

Claudia llegó al Palacio Liévano a ser Claudia, la opositora y no la gobernante. 

Sin ton ni son, graduó de contradictor al Presidente de la República y al gobierno nacional; un día si y otro también, ha generado titulares, tratando de armar una pelea donde no la hay – para pelear se necesitan dos -, ha intentado jugaditas como la de la Silla Vacía para destruir la imagen del Gobierno Nacional, ha buscado semana tras semana crear cortinas de humo de puro marketing electoral, y de gobernar poco o nada.

Equivocada estrategia que, en un principio le daba puntos entre los “haters” del gobierno nacional pero que poco a poco, acabado el show electoral, ha dejado en claro que nada bueno trae para la ciudad y mucho menos para la articulación de las políticas públicas que benefician al ciudadano.

En la Pandemia, Claudia hizo lo propio, en vez de preparar a la ciudad y al servicio de salud en las más largas cuarentenas decretadas en todo el mundo, extendió y extendió el encierro para, al final, haber llegado en el segundo pico a niveles de ocupación mayores al 100 por ciento, según lo denunció la Personería Distrital. 

Bogotá enterró su economía, es la ciudad del país con los mayores indices de desempleo, las quiebras de empresarios e independientes son históricas; todo, a cambio de una preparación precaria e insuficiente.

En materia de seguridad, los bogotanos estamos en manos de la delincuencia, en plena pandemia y pese a que estábamos encerrados, la ciudad se convirtió en invivible: los hurtos en las calles, los asesinatos en el sistema masivo de transporte, los homicidios para despojar de bicicletas o de teléfonos a los ciudadanos, las esquinas del terror en donde ningún carro se salva de un asalto, los ataques con ácido, etc, etc, se volvieron el día a día bogotano; mientras tanto, Claudia se refugia en la supuesta “percepción” o en calificar de “incidentes” a los delitos que sufrimos los bogotanos y que nos han convertido en Ciudad Gótica. 

Mientras eso sucede, Claudia abre otro frente de guerra política, mediática y de redes en contra de la Policía. Claudia, la alcaldesa, desinstitucionaliza, desmotiva y degrada  ante la opinión a la fuerza pública; mientras tanto, los bandidos, felices; Claudia y su inexistente Secretario de Seguridad, dedicados a desprestigiar a la Policía y los delincuentes atentando día a día en contra de los  bogotanos.

Esa es la triste realidad de Bogotá y si Claudia no escucha el clamor ciudadano, solo empeorará; la alcaldesa debe dedicarse a gobernar para todos, a unificar a los bogotanos, a ejecutar el Plan de Desarrollo que aprobamos y financiamos; Claudia López debe entender que las elecciones ya pasaron, que ella no es – por ahora – candidata y que si sigue por este camino, seguirá en caída libre su imagen, no importa los miles de millones que derroche en planes de medios y otros temas publicitarios.

Claudia, un consejo no pedido: “ A gobernar mi hermana”.

@JcolmenaresE

Publicado: marzo 7 de 2021