El debate está servido. La inminente renuncia de la señora Martha Lucía Ramírez obliga a que el Congreso de la República en pleno elija a un nuevo vicepresidente. Obviamente, la persona designada, deberá contar con el visto bueno del primer mandatario.

El partido conservador ha sido un socio estratégico del gobierno, pero también de la coalición. Y la colectividad fundada por Caro y Ospina no puede ser ni maltratada ni menospreciada, dado que ellos perciben a la saliente vicepresidenta como una cuota suya.

Dice la constitución -artículo 205- que “en caso de ausencia absoluta del vicepresidente, el congreso se reunirá por derecho propio, o por convocatoria del presidente de la República, a fin de elegir a quien haya de reemplazarlo para el resto del periodo…”.

Esa reunión será muy pronto y es mejor que la decisión que se adopte sea analizada con mucho juicio y olfato político.

Maltratar a los conservadores en estos momentos, significará un alejamiento de ese partido en un momento crucial cuando se están afinando las condiciones para la gran coalición que habrá de establecerse para la campaña de congreso y presidencia del año entrante.

Es evidente que el vicepresidente, en este caso la vicepresidenta, debe ser una persona de la absoluta confianza del presidente, pues sobre ella recae la inmensa responsabilidad de asumir el gobierno en caso de que el titular del mismo falte temporal o permanentemente.

Pero el presidente Duque no puede soslayar las consecuencias políticas para lo que resta de su gobierno si se envía un mensaje equivocado a uno de los partidos que más ha apoyado su gestión de gobierno.

La oposición, liderada por el cuestionado Roy Barreras, tratará de imponer a un vicepresidente de la entraña del santismo o del socialcomunismo -que a fin de cuentas son la misma cosa-. Para mitigar riesgos, lo más inteligente es que la coalición de gobierno llegue a la elección del reemplazo de la señora Ramírez con un nombre concertado, cuyo perfil y origen político satisfaga al presidente Duque, al uribismo, al conservatismo y a las demás corrientes que respaldan al gobierno.

En cualquier caso, la premisa debe ser una: esa persona tiene que ser conservadora.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 7 de 2021