LOS IRREVERENTES. A pesar de los escándalos políticos, de las dificultades coyunturales y de las dificultades que ha tenido que sortear el Centro Democrático en estas primeras 6 semanas del año, lo hemos visto a Usted muy concentrado en la elaboración de su plataforma de gobierno. ¿Por qué no nos habla un poco sobre lo que anda haciendo?

CARLOS HOLMES TRUJILLO En efecto, he estado avanzando en la organización, primero que todo, del equipo programático. En momentos tan complejos, que se caracterizan por la falta de credibilidad de los ciudadanos en los poderes, los partidos y en todo lo que tenga que ver con lo público, la gente espera propuestas de solución. En los primeros días de marzo se dará a conocer el grupo, de muy alto nivel, que integra la corporación “Comprometidos con Colombia”. Esta es la hora de discutir planteamientos desafiantes, pero responsables, y novedosos, pero viables. Lo demás es la politiquería de siempre que el país rechaza, mejor, detesta, para ser más descriptivo.

L I. Hace unos días leí un artículo suyo en el que mencionaba el concepto de la diplomacia para el crecimiento. ¿De qué se trata esa iniciativa?

C H T. La “diplomacia para el crecimiento” es la nueva visión de política exterior que le voy a proponer a Colombia. Este concepto lo que implica es poner la acción externa del país al servicio del objetivo de conseguir que la economía crezca rápidamente. De lo contrario, no se podrá mejorar la situación de los sectores sociales, ni generar más y mejor empleo. En el mismo orden de ideas, de lo que se trata es de darle prioridad en nuestras relaciones bilaterales a mejorar todos los aspectos que necesitamos para ser competitivos. Le pongo algunos ejemplos: cooperación de los países nórdicos en educación, de España en desarrollo de la infraestructura, de Alemania en investigación y desarrollo, del Japón en organización empresarial y competitividad, de distintos países de la Unión Europea en mejoramiento institucional, entre otros.

L I. La corrupción se carcomió al país. Este gobierno, de lejos, ha sido el más corrupto de la historia. Santos hizo del erario una piñata de la que cayeron frascos de mermelada a propios y extraños. Todos los políticos usan frases muy efectistas cuando prometen que acabarán con ese flagelo. Usted, como presidente de Colombia, ¿qué medidas concretas va a adoptar para combatir la corrupción?

C H T. Existe una indignación nacional justificada por los constantes escándalos de corrupción, que colocan a Colombia en una situación muy similar a la de Venezuela en la época prechavista. ¡Ojo con esto!

Para combatir ese cáncer hay que actuar internamente e internacionalmente.

En el plano interno, hay que colocar buzones públicos de denuncia de posibles hechos de corrupción, habilitar líneas telefónicas anticorrupción, crear muros en los que se hagan públicos los nombres de los condenados por corrupción, a fin de que sirvan como disuasión en virtud de la vergüenza, adoptar en el seno del consejo de ministros la política de lucha contra la corrupción, de manera que comprometa a todas las autoridades nacionales y locales, extender responsablemente el concepto de responsabilidad del mando a la corrupción y crear unas salas especializadas en lucha contra la corrupción a fin de que el resultado de las investigaciones se conozca con celeridad.

Todo lo anterior se sumaría a las medidas que todo el mundo anda proponiendo.

Y en el orden internacional yo lideraría la celebración de una sesión especial de las Naciones Unidas sobre la corrupción, con el objeto de que se apruebe el mandato de darle vida a una Corte Anticorrupción Internacional con dientes muy afilados.

Así como se creó la Corte Penal Internacional para combatir la impunidad, llegó la hora de crear una Corte hermana para luchar contra el soborno transnacional.

L I. Cuando usted aspiró a la gobernación del Valle propuso que de ganar, trabajaría para que todos los niños de su departamento fuera bilingües. ¿Va a implementar el bilingüismo en Colombia? ¿Cuánto dinero cuesta llevar a cabo esa importante iniciativa?

C H T. Claro que me dedicaré a que Colombia sea bilingüe. Este es un asunto que estoy promoviendo desde hace muchos años. Cuando era ministro de Educación lancé la idea, el 90% de los colombianos me apoyó y algunos medios me atacaron con el argumento de que si no sabíamos hablar bien Español cómo se le iba a pedir a los colombianos que hablaran otro idioma. Y he seguido insistiendo, como usted lo recuerda. El bilingüismo no es un tema ideológico o cultural. Se trata de oportunidades de empleo, capacidad para ingresar a empresas multinacionales, habilidad para mejorar las competencias de investigación y desarrollo, de facilidades para avanzar en la formación académica, en fin, de herramientas para progresar y ser competitivo laboralmente en el mundo de hoy.

L I. Santos, como candidato en 2010, escribió sobre una piedra que no subiría las tarifas de los impuestos. Ya vamos con un IVA del 19%. Quien sea el próximo presidente, encontrará una situación económica muy precaria. El desbordado gasto público de este gobierno tiene seca la caja de la nación. Con esa realidad de presente y sabiendo que son muchos los temas que habrá que atender a partir del 7 de agosto de 2018, ¿hay que subir los impuestos?

C H T. Los impuestos no se pueden subir más. Por el contrario, hay que bajarlos. La clave está en combatir eficazmente la evasión, lo cual exige castigos muy severos y mejorar la capacidad institucional de la DIAN. Sería absurdo seguir elevando la carga tributaria de las personas naturales y jurídicas cuando lo que se necesita es estimular la inversión, la producción y el consumo. Conseguir que la economía crezca aceleradamente es prioritario dentro de los planteamientos que le estoy haciendo al país.

L I. Uno de los grandes problemas de Colombia es la evasión. En vez de aumentar tarifas, ¿no cree usted que es más económico y eficaz perseguir y castigar a los evasores creando una suerte de “bloque de búsqueda” o de “policía fiscal” que ponga en cintura a aquellos que no pagan sus tributos?

C H T. Totalmente de acuerdo con usted.

L I. ¿Cómo siente el ambiente en el Centro Democrático luego del escándalo de Odebrecht que salpicó a Óscar Iván Zuluaga? ¿Hay depresión en el uribismo, o percibe cohesión y ánimo combativo en las filas de su partido?

C H T. Infortunadamente, el Centro Democrático sigue siendo una montonera detrás del ex presidente Uribe. Me hago la ilusión de que en la próxima convención se tomen decisiones, como las que ya propuse en otra entrevista que usted me hizo, para darle vocación de permanencia.

Eso es lo que tenemos que hacer juntos. De lo contrario, no habrá futuro.

Con respecto a Óscar Iván Zuluaga, lo considero un hombre probo a quien cobija la presunción de inocencia, y valoro mucho las condiciones de Iván Duque.

Lo que importa, en materia de elección del candidato de Centro Democrático, es que se acuerde rápidamente un procedimiento democrático amplio y que haya garantías reales para participar en ese ejercicio.

Repito, garantías reales. ¡Ya veremos!

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 20 de 2017