Chiquinquirá es una población del occidente de Boyacá, en donde se concentran más de 70 mil habitantes, que viven fundamentalmente del comercio con la zona esmeraldífera y del turismo religioso que llega hasta allí, para venerar a la Virgen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, patrona y reina de Colombia.   Durante los años cincuenta del siglo pasado, fue escenario de la fuerte controversia política entre liberales y conservadores. Hoy vive un clima de tolerancia política que permite que convivan democráticamente actores de todos los matices.

Todo no está bien en esta ciudad. Por causa de la ausencia de agua potable debido a la falta de planeación y gestión de la clase política departamental y nacional, y a la crisis ambiental de la Laguna de Fúquene, a la que sus vecinos y colindantes le roban todos los días su espacio para destinarlo a la ganadería y la agricultura; sus habitantes literalmente enferman y mueren de sed.

No hay agua potable ni para los bautizos. No puede implementarse un plan de racionamiento porque no existe físicamente líquido para programar su suministro. Ni el Ministerio del ramo, ni el Ministro de Salud se interesa ante el problema que ya raya en una dificultad de salud pública.

Una acción popular como mecanismo de presión sería la solución que están planteando sus habitantes que se sienten solos y abandonados por los gobiernos nacional y departamental. Pareciera que esas autoridades administrativas y órganos de decisión política se acostumbraron a que los chiquinquireños deban soportar la ausencia del liquido como la normalidad.

Paradójicamente los turistas religiosos van a las iglesias y conventos de Chiquinquirá a pagar misas y rogativas por la lluvia en sus regiones y sus parcelas; pero a los habitantes de la ciudad Levítica de Colombia tales rogativas no alcanzan para llamar la atención del gobierno nacional, que presta oídos sordos a los ya más de dos meses sin agua para atender las necesidades básicas de higiene.

Es posible que estando ubicada la población sobre uno de los ejes viales más importantes del país tengan que acudir a una jornada de protesta, bloqueando la vía nacional y caotizando la circulación de vehículos de carga y pasajeros para buscar atención y una solución parte del Estado.

En Chiquinquirá se firmó hace unos años el acta de paz de la guerra verde, la misma que por cerca de treinta años sepultó a muchos colombianos que convocados por la bonanza esmeraldifera perdieron sus vidas en los socavones y en la ribera del Río Minero y a veces en las plaza de San Victorino y de los pueblos de Boyacá y de la Avenida Jiménez de Bogotá. En tiempos de paz, el Estado se olvidó de los que contribuyeron a abandonar la guerra. ¡Como es la vida!

@AlirioMoreno

Publicado: junio 20 de 2017