Ceso la horrible noche y el gobierno del presidente electo Iván Duque Márquez tiene un refrescante aire de esperanza y de buen camino, que se nota de entrada en lo acertado de su gabinete ministerial. Con nombramientos técnicos, alejados de la patraña milimétrica de repartición política y de canónigas burocráticas a la que nos devolvió por desgracia como antaño el presidente Santos. 

Si algo nos dejó ver esta horrible noche es la prostitución en la que convirtió las instituciones, poniéndolas en peligro, y devalando la debilidad de estas, porque son fácilmente comprables y están dispuestas al mejor postor del presidente. Porque aquí no hay políticos genuinos sino “muertos de hambre”, gente de baja estofa. De allí que siempre he sido monárquico, no creo sino en la monarquía de gente educada y civilizada, alejada de la bellaquería de robarse la plata de los colombianos. 

El expresidente de Uruguay José Mujica, de quien no soy admirador pero reconozco para bien su sentencia cuando dice; si te gusta tanto el dinero haz empresa no te metas a político. 

Gracias a la divina providencia pasan estos ocho años de gran retroceso en casi todos los aspectos de la vida nacional. No lo digo yo, lo dicen muchas personas conocedoras de los diferentes temas nacionales, entre ellos el exministro de Hacienda Guillermo Perry. 

Uno escucha el discurso del presidente Santos el día 20 de Julio en el recinto sagrado del Senado y se imagina estando en un país maravilloso como por ejemplo Suiza o en la idílica Camelot del Rey Arturo. Era tal el frenesí de ese país tan extraordinario que nos describe como en una película de ficción el presidente Santos, que pensé que iba caer nieve y que estábamos en un país híper desarrollado. 

No hay una sola cosa buena en su gobierno, ni siquiera la de desarmar a quince jefes guerrilleros que ya no podían casi caminar por lo pesado de sus barrigas. El precio de semejante desatino nos saldrá más costoso que el rescate del Galeón San José, porque la rearmada de la Farc es inminente y dicen algunas estadísticas que tiene ya 4.000 mercenarios y que para el año 2.019 tendrán 8.000. Contratados todos por la fuerte y subterránea  economía del narcotráfico. 

Es decir, se devolvieron al monte. Se dice que les pagan tres salarios mínimos a los “soldados” rasos. Lo cual indica que esta funcionado a la perfección, como nunca, la política subversiva de todas las formas de lucha, estratégicamente amparada por el crecimiento de los cultivos de coca (única razón para dejarlos crecer) y de la exportación de casi 2.000 toneladas de Cocaína, ya que 1.000 es solo lo que se contabiliza, lo otro se va por los caminos perversos del contrabando del contrabando. 

No solo hemos inundado el mundo de Cocaína, sino que el presidente Santos le abrió un nuevo mercado al narcotráfico, cuyas víctimas son cada vez más los jóvenes colombianos, cuyo consumo ha aumentado en un 400%.

Cuando las economías son ilegales la teoría de la oferta y la demanda no funciona como cuando son mercados legales. Si se restringe la oferta, la demanda no pueda hacer más nada que abstenerse y como dicen los consumidores; “nos quedamos con las ganas, los gibaros no tienen Coca”. 

@rodrigueztorice

Publicado: julio 26 de 2018