Desde el momento mismo en que se produjo la captura con fines de extradición del narcotraficante de las Farc, alias Jesús Sántrich, el senador comunista Iván Cepeda asumió la vocería y defensa política de ese criminal. 

Semanas después del arresto, Cepeda citó a una rueda de prensa en la que, en tono compungido, le anunció al país que el capo había perdido más de 5 kilos de peso, como consecuencia de la supuesta huelga de hambre que había decretado, luego de haber sido conducido a la cárcel La Picota. 

Horas después de la captura de Sántrich, Cepeda emprendió una feroz arremetida contra el Fiscal General de la Nación de la época, Néstor Humberto Martínez, cuestionando las pruebas contra el narco, e indicando que “la fiscalía debió tomar medidas previas para que su anuncio fuera respaldado de una muy clara (SIC) demostración de la solidez de la acusación”.

Así mismo, sentenció que la captura del mafioso “se puede interpretar o puede convertirse en un ataque que tiene un carácter alevoso contra el proceso de paz”.

Nunca existieron dudas de que el compromiso del senador Cepeda fue con Sántrich y no con las víctimas de ese cabecilla terrorista y narcotraficante. Llegó al punto inaudito de cuestionar las labores de las autoridades antinarcóticos estadounidenses, al expresar a través de su cuenta de Twitterque “si el proceso de paz se ve sometido a las presiones y decisiones arbitrarias de las agencias antidrogas de EEUU, su estabilidad se pone en alto riesgo”. 

La presión a la JEP, con miras a que Sántrich fuera liberado, se hizo evidente. Para nadie es un secreto que, tras bambalinas, Cepeda Castro ejerce influencia sobre los integrantes de ese tribunal diseñado para lavar las culpas de los terroristas. La situación es tan descarada, que la esposa de ese parlamentario, Pilar Rueda, es contratista de la JEP.

Contra todo pronóstico, tres magistrados de la jurisdicción, Caterina Heyck, Jesús Bobadilla y Adolfo Murillo, consideraron que no existían pruebas suficientes contra el mafioso Sántrich, razón por la que, fungiendo como abogados de las Farc, ordenaron la libertad inmediata del delincuente, al concluir que se le garantizaría el beneficio de la no extradición.

Fiel a su talante revoltoso e incendiario, Cepeda se inventó que el gobierno de Duque, básicamente haría una ruptura institucional para impedir la liberación de su prohijado. En mayo de este año, escribió un trino tendencioso, cargado de falacias en el que nuevamente puso en evidencia su fidelidad con la causa de ese mafioso: “Advierten que el presidente @IvanDuque, por presiones de Álvaro Uribe -que se vienen ejerciendo desde el anuncio de la decisión de la JEP- declararía estado de conmoción interior para extraditar administrativamente a Jesús Santrich. Ruptura dictatorial del orden constitucional”.

Basta con recordar la felicidad de Iván Cepeda, el día que Sántrich, por incomprensible orden de la sala de instrucción de la Corte Suprema de Justicia, fue puesto en libertad. El pletórico Cepeda, expresó que él “jamás ejercerá como juez de Sántrich”.

Iván Cepeda, el día que Sántrich salió de la cárcel

Estaba cantada la fuga del narco. Una vez en la calle, se escapó hacia Venezuela, donde se reunió con sus dos socios en el narcotráfico: Iván Márquez y El Paisa, con quienes asumirá la comandancia de la banda criminal Farc, tal y como fue anunciado por el propio Márquez en un video difundido ampliamente en redes sociales y distintos medios de comunicación.

Conocida la noticia que da cuenta de la reincidencia de Márquez, El Paisa y Sántrich, Cepeda -habilidosamente- trató de marcar distancia, enviando un mensaje de pretendida desaprobación. 

Sus palabras de impostada indignación, jamás podrán borrar un hecho cierto: él fue, de lejos, la persona que más presión ejerció para que la JEP y la corte suprema liberaran a Sántrich, delincuente que ahora amenaza a la sociedad colombiana a través de la repotenciada banda terrorista Farc, el brazo armado del partido político que Iván Cepeda continúa apoyando. 

La justicia colombiana, que  ha sido tan laxa y benévola con ese alevoso senador -pareciera aliada suya-, obviamente no va a emitir ni un leve llamado de atención contra él. No es difícil concluir que Iván Cepeda fue la persona que más hizo para que la celda de Sántrich se abriera. 

Y las consecuencias de esa macabra gestión, desafortunadamente, se verán reflejadas en las acciones de terrorismo que ese criminal emprenderá, de la mano de su lazarillo Iván Márquez. 

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 29 de 2019