El mundo, en general, se encuentra en un tiempo de grandes pruebas que están dejando a las democracias desarmadas. Cualquiera idea de grandeza o simplemente de supervivencia parece haberla desamparado, Francia no escapa a este desorden (Druon, 1982).

De tal forma que; Maurice Druon, Diputado francés, silla número 30 de la Academia francesa, se pregunta: ¿De dónde viene este fracaso que es imposible de superar? ¿Del desconocimiento de los principios básicos, esenciales, de la República por partes de quienes deben ser sus garantes?

Lo curioso de lo planteado por Droun, es que fue escrito en 1982 al momento de ingresar a la Academia francesa después de su grandioso éxito por su serie de los Reyes Malditos.

Fundada en una larga historia de frecuentación y en la experiencia directa de los asuntos públicos, alimentada por una reflexión conservadora sobre los problemas del poder; las democracias occidentales pareciera que están padeciendo lo que planteó a su vez, Anne Applenbaun, en su libro: El ocaso de la democracia, donde la seducción del autoritarismo se encuentra al alza por cuenta de su debilidad democrática.

Nos encontramos en 2022, en Colombia; con unos resultados presentados para las elecciones presidenciales donde la población quiere un cambio en todo sentido. 

Colombia, en general, se cansó de Uribe, de Duque, del sistema económico y financiero, de su democracia imperfecta; de tantos años de Uribe en el poder. 

Esa, es la verdad, así duela decirlo. 

Todo parece indicar que con la entrada a segunda vuelta de Gustavo Petro con más del 40% y del ingeniero Rodolfo Hernández con cerca del 29%, lo que se presentó fue una serie de pactos por debajo de la mesa en detrimento de Federico Gutiérrez. 

Es claro, a su vez, que se presentó un señor castigo a todo el espectro que representó Álvaro Uribe Vélez; incluido el presente gobierno de Iván Duque; quien fue derrotado estrepitosamente por no escuchar a tiempo las recomendaciones, sugerencias, que ameritaban un cambio en su proceder, en sus planteamientos, los cuales llevaron a un agotamiento civil que termina votando en favor de Petro y Hernández.

Se presenta un desgaste de los partidos políticos quienes apoyaron al gobierno de Duque y están siendo severamente castigados por su avaricia y falta de sintonía con la población, sobre todo la juvenil, quien demanda cambios sustanciales en el proceder del sistema político, económico y financiero; en general. 

¿Qué va a decir ahora Cesar Gaviria? ¿Entregará las llaves de su partido a las hordas progresistas en cabeza del senador Velasco?

El otro fenómeno que se evidencia es que la sociedad colombiana cambió tan rápidamente después de la pandemia COVID 19 que nos encontramos ante lo que Druon llama una joven civilización proteica, con una serie de hecatombes y destrucción masiva que provocaría un tremendo caos generalizado producido por desequilibrios demográficos y alimentarios, rivalidades hegemónicas, antagonismos económicos y estratégicos, fantasías ideológicas, conflictos en cadena en el planeta.

Termina planteando Druon que la humanidad parece tener que afrontar, en un futuro muy próximo, pruebas gigantescas; nuestra civilización proteica ha entrado en el tiempo de los castigos. 

Ante tal peligro; el lamento, la crítica, o el reproche son irrisorios si no comandan un proyecto capaz de devolver al Estado y a su democracia su papel.

Dice Sergio Fajardo que la elección en Colombia quedó en manos de dos personas que representan un cambio. 

Se ha dado el cambio o el salto al vacío.

Colombia tendrá que vivir, lo que tiene que vivir.

Que Dios tenga misericordia de Colombia.

Puntilla: Mientras tanto, ¿qué pasará con la señora del turbante? 

Rafael Gómez Martínez

Publicado: mayo 31 de 2022