Anda circulando en un portal de internet, cuyo mentor es el desmovilizado León Valencia, una carta de Rodrigo Tovar Pupo, más conocido como “Jorge 40”, excomandante del Bloque Norte de las AUC.

En dicha misiva se lee a un Tovar Pupo arrepentido que se atreve a exclamar que “en medio de las tinieblas de mi hueco he sentido la clarividencia del reconocimiento de mis errores”. Recuerda los orígenes de su guerra contra las Farc, pero valora el proceso de paz que se está adelantando con esa organización criminal y dedica buena parte de su espacio para alabar a “Simón Trinidad” de quien dice es su vecino de celda:

“Hoy, vestido de condenado y separado por un muro de 20 centímetros con Simón Trinidad, puedo decirles que acá no hay diferencias entre izquierda y derecha, somos dos presos más, nos tratan como dos criminales que violamos los derechos humanos y que exportamos cocaína”.

¿Cómo llegó esa carta?

De acuerdo con el portal que procedió a su publicación, la carta le fue entregada al paramilitar José Gelvez Albarracín, alias “El Canoso” por un abogado de “Jorge 40” y éste, a su vez, se la pasó al cuestionado periodista Alejandro Arias para que la hiciera pública (Puede leer “Periodista, asesor, contradictor y… ¿mentiroso?”).

Es, cuando menos sospechoso, que el documento se haya conocido a través de un periodista que en el pasado se ha prestado para participar en montajes noticiosos, como aquel que en su momento benefició a la condenada Silvia Gette y en el que participaron unos paramilitares desmovilizados, sin pasar de largo frente a las denuncias que se han hecho en su contra por haber robado unas fotografías con las que participó en el premio Simón Bolívar de Periodismo.

¿Qué busca aquella carta, además de mostrar una cara amable y “humana” de Rodrigo Tovar? ¿Por qué su publicación en estos momentos? Un elemento que llama poderosamente la atención es el canal utilizado para hacerla pública. En múltiples oportunidades, la propia Corte Suprema de Justicia le ha pedido a la Fiscalía que expulse a alias “El Canoso” de la ley de Justicia y Paz por cuanto se ha demostrado que él ha mentido en distintos procesos de la denominada “parapolítica”.

Gelves Albarracín fue la persona que se inventó la historia según la cual el prestigioso empresario del turismo, Jean Claude Bessudo se había asociado con los paramilitares para efectos de quedarse con unas concesiones turísticas en el Parque Tayrona. De acuerdo con la versión de “El Canoso”, en dicho negocio los hijos del expresidente Uribe habrían servido como intermediarios.

La justicia investigó los hechos y concluyó que la versión del desmovilizado carecía de veracidad, era contradictoria y los hechos narrados no se ajustaban a las circunstancias de tiempo modo y lugar con que efectivamente ocurrió la adjudicación de las concesiones de que fue beneficiaria la empresa del señor Bessudo.

Ese mismo criminal ha recreado la fantasía que apunta a hacer creer que las AUC financiaron la campaña del expresidente Uribe en el departamento del Magdalena durante las elecciones de 2002.

La carta es falsa

Volviendo a la carta, donde Tovar Pupo habla de su cercanía física con “Simón Trinidad” y en la que el desmovilizado paramilitar expresa su añoranza por fundirse en “un buen abrazo con mi hoy buen amigo, Simón Trinidad”, la redacción y los detalles de la misma despiertan sospechas, empezando porque no es cierto que :”Jorge 40 y ”Simón Trinidad” estén en la misma cárcel.

De acuerdo con los registros del Federal Bureau of Prisons, el jefe guerrillero está recluido en la ADX Florence, ubicada en el condado de Fremont, Colorado.

La ADX Florence es, sin duda, la cárcel más segura de los Estados Unidos en la que están recluidos los criminales más peligrosos de ese país.

A 1630 kilómetros de distancia, en el condado de Forrest City, Arkansas, se encuentra la cárcel de mediana seguridad FCI. Allí hay 1460 presos entre ellos el ciudadano colombiano Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”, quien cumplirá su sentencia el el 29 de diciembre de 2020, día en el que recuperará la libertad.

Jorge 40

A ese hecho que pone en evidencia que la carta publicada por el periodista Alejandro Arias es falsa, se suma un comunicado del doctor Hernando Bocanegra Bernal, quien es el único abogado de Tovar Pupo y que niega haber entregado dicha misiva. En palabras suyas, “ningún contacto tiene Tovar Pupo con Gelvez Albarracín y muchísimo menos lo escogería a él para recibir comunicaciones suyas, entre muchas otras cosas porque mi defendido es conocedor de varias investigaciones que cursan contra Gelvez Albarracín por supuestos falsos testimonios y fraudes procesales, luego sería la última persona a la que contactaría para dichos menesteres”.

Curiosa coincidencia

Llama la atención que la persona a la que le hubiera llegado la carta de “Jorge 40”sea el cuestionado periodista Alejandro Arias, a quien en el departamento del Magdalena muchos señalan como un comunicador que vende sus servicios profesionales al mejor postor. Abusando de las redes sociales, matonea y calumnia a diestra y siniestra a las personas que sus empleadores le ordenen. Por esa razón, a mediados de 2015, twitter le canceló la cuenta que tenía, pues eran muchas las denuncias que se recibían por cuenta de los abusos que el dueño de la misma cometía.

Arias, en múltiples ocasiones, ha servido como correa de transmisión de las versiones falsas e imprecisas proveídas por alias “El Canoso” con las que ha pretendido enlodar y desprestigiar a personas inocentes.

En tiempos en que la justicia investiga a periodistas por prestarse para desinformar, desviar la atención y prefabricar pruebas contra personas inocentes, debería dársele una mirada al “dañado y punible ayuntamiento” que existe entre Alejandro Arias y José Gelvez Albarracín, alias “El Canoso”, noticias que han inducido a error a medios de comunicación que, de buena fe, retoman las historias de Arias sin saber que están prestándose para hacerle eco a un comunicador que le hace mandados a quien le pague por ello.

@IrreverentesCol