Es evidente que el procurador Carrillo, quiere pelear con el Centro Democrático, partido que, valga recordarlo, votó por él en el Senado, a pesar de las advertencias que, por lo menos desde este portal se hicieron. 

Por cuenta de esos “ajustes” políticos que a veces resultan difíciles de comprender, el partido del presidente Uribe terminó cediendo ante la realpolitik y su bancada votó en pleno por quien en su momento fue llamado por el expresidente Pastrana como “el camarero de Pablo Escobar”, en referencia a la complacencia que Carrillo -como ministro de Justicia de Cesar Gaviria- observó frente al sanguinario capo durante los oscuros años de La Catedral.

Carrillo es un tipo complejo, con agenda propia y aliado de abiertos enemigos del uribismo, empezando por el columnista-activista Daniel Alfonso Coronel Castañeda. 

Lo cierto es que Carrillo ha montado un peligroso directorio político en el Ministerio Público. Sus recientes actuaciones son extremadamente preocupantes. Durante las diligencias de legalización de captura del fiscal de la JEP, Carlos Bermeo, agarrado en flagrancia mientras recibía un abultado fajo de dólares de manos de un agente encubierto de la fiscalía, la Procuraduría casi que se convirtió en una abogada de oficio de ese delincuente y de su compinche, el corrupto militante del petrismo y desmovilizado del M-19, Luis Alberto Gil.

LOS IRREVERENTESconocieron que Carrillo dio la orden para que se investigue si la senadora uribista, Paloma Valencia, incurrió en alguna falta disciplinaria al haber llamado narcoterrorista al narcoterrorista, violador, secuestrador y asesino -entre muchas otras conductas- alias Pablo Catatumbo, ilegítima y vergonzosamente convertido en senador por cuenta del acuerdo canalla y tramposo que Santos celebró con la banda mafiosa Farc. 

Curiosamente, dos de las delegadas para investigar si la senadora Valencia violó el código disciplinario -cosa que evidentemente no hizo- son Mónica Cifuentes y Elena Ambrosi, dos mujeres que fueron asesoras del excomisionado de paz santista Sergio Jaramillo y que Carrillo -ese mismo que en su momento llegó al summum de la lagartería al publicar un libro apologético de la “estirpe” de Santos- convirtió en procuradoras. 

Ojalá el procurador se atreviera a suspender o sancionar a la congresista, porque aquello sería asumido como una abierta declaración de guerra política en la que Carrillo tiene todas las de perder. 

Si alguien ha pasado por encima de las leyes y ha extralimitado sus funciones es, precisamente, el jefe del ministerio público. La suspensión de 90 días contra la directora de la agencia de desarrollo rural, Claudia Ortiz por supuestamente haber participado en política, es una monstruosidad.

La señora Ortiz estuvo en un acto público, en desarrollo de sus funciones, en compañía del dirigente social y campesino, Guillermo Sánchez. 

Sánchez no es candidato a nada, pues formalmente no se ha abierto el periodo de inscripciones, pues de acuerdo con el calendario electoral aprobado y publicado por el consejo nacional electoral, éstas comienzan hasta el 27 de junio. ¿Cómo diablos puede probar el procurador Carrillo que la funcionaria que él ordenó suspender alevosa e ilegalmente estaba favoreciendo a un candidato, si no hay prueba de que el señor Sánchez lo sea? ¿La calenturienta imaginación de Carrillo le permite prever con certeza plena quiénes van a ser candidatos? Si es así, que nos lo diga, pero que además estimule su cerebro un poquito más y le ahorre un dinero importante al país y de una vez anuncie quiénes serán los ganadores. Así no habrá que hacer las elecciones previstas para el 27 de octubre y que costarán decenas de miles de millones de pesos. 

Lo cierto es que Carrillo procedió aceleradamente a suspender a la directora de la agencia, Claudia Ortiz. El país se enteró de la suspensión porque el anuncio se hizo a través de la cuenta de Twitterde la procuraduría -esa misma que de cuando en cuando es misteriosamente “hackeada” para publicar fotos de hombres-. 

Habiendo tantos asuntos fundamentales en los que el ministerio público ha pasado de agache, esa entidad parece que se está enfocando única y exclusivamente a plantearle desafíos al gobierno y a cazar peleas con el uribismo. 

No está de más que el doctor Carrillo se dé por notificado que para el uribismo es propia esta frase de Leon Tolstoy: Los dos guerreros más importantes son la paciencia y el tiempo.

En este pulso inadmisible que el procurador le está planteando al Ejecutivo y al Centro Democrático, habrá que ver quién tiene más paciencia y más tiempo…

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 18 de 2019