El precandidato uribista insiste en que el Centro Democrático debe escoger a su candidato presidencial a través de elecciones primarias.

LOS IRREVERENTES. La campaña no para en el uribismo. Arrancaron a promover el NO en el plebiscito, luego a expresar los asuntos que debían ser cambiados y ahora a defender el resultado popular frente al conejo que hizo el gobierno. ¿Esto se va así hasta el 2018?

CARLOS HOLMES TRUJILLO. El Gobierno precipitó la campaña presidencial con su actitud excluyente para darle gusto a las Farc. En lugar de abrirle la puerta a un acuerdo nacional para la paz, que hubiera implicado, entre otras cosas, apoyar todo el proceso de implementación y desligar dicho proceso del proceso político que se avecina, prefirió acudir a las mayorías parlamentarias, es decir a las minorías nacionales, como quedó demostrado en el plebiscito. Ahora lo que hay que hacer es salir a la calle, a los escenarios académicos, populares, sociales, empresariales, políticos, etc, a defender las decisiones de la gente. Esto va mal y tenemos que cambiar el rumbo del país. Si se siguen desconociendo la constitución, la ley y los veredictos democráticos estaríamos caminando aceleradamente hacia un abismo institucional con los ojos abiertos. ¡No podemos permitirlo!

L I. El Centro Democrático se ha convertido en el intérprete del sentir de millones de colombianos. ¿Tendrá la capacidad de capitalizar ese sentir y convertirlo en votos en las elecciones de Congreso y de presidente en 2018?

C H T. Tenemos esa posibilidad como partido, pero no podemos equivocarnos ni hacer tonterías. En primer lugar, debemos hacer una convención empezando el próximo año para definir la organización, escoger el nuevo director y la dirección y aprobar las bases programáticas mínimas. De otro lado, empieza a ser urgente la decisión sobre el mecanismo para elegir el candidato presidencial y hacer bien ese ejercicio. Además, hay que hacer una campaña seductora y abrir puertas, no cerrarlas, como parece gustarle a quienes tienen la costumbre de sobreestimar nuestra capacidad electoral. Estamos en un buen puesto en la línea de partida, pero para llegar de primeros a la meta hay que ser incluyentes, no excluyentes, unir internamente, no fracturar, abrir espacios a todos los precandidatos, no cerrarlos, construir puentes con organizaciones afines, no volarlos y, sobre todo, acoger un procedimiento democrático para definir el nombre del candidato presidencial de Centro Democrático. En estos días estuve revisando un poco asuntos de historia política nacional y recordé que las exclusiones internas, o las imposiciones expresas o tácitas, conducen a rebeldías y disidencias.

L I. En febrero o marzo del año entrante se celebrará la convención del Centro Democrático en la que se modificarán estatutos, se designarán directivas y se definirá mecanismo de selección de candidato. Usted ha sido un firme defensor de la elección del candidato a través de un mecanismo democrático. ¿De ahí no se baja?

C H T. ¡No me bajo! Permítame, además, decirle que insistiré en las primarias internas, como lo hacen los partidos en los Estados Unidos y otros países. Espero que cuando presente los detalles de la propuesta se estudie con atención y respeto. A mi no me van a salir con el cuento de que eso es malo porque nunca se ha hecho o porque es muy novedoso para el país. Si alguien lo dice, le responderé inmediatamente que esa es, precisamente, una de las razones más importantes para acoger el mencionado mecanismo.

L I. Se ha oído que un sector del partido pretende que la próxima convención sea la que decida cuál debe ser el mecanismo de elección de candidato

C H T. Que la convención diga cuál es el mecanismo para escoger candidato es insensato pues dirá que la decisión sea por convención. Eso es igual que llevar al cónclave de cardenales la propuesta de que ellos decidan quién debe escoger al Papa.

L I. Estamos frente a una campaña que girará entorno al proceso de paz o habrá oportunidad para hacer una campaña que se enfoque en los temas fundamentales de la nación?

C H T. Yo creo que ese será uno de los temas de la próxima campaña, pero no el tema. Otra vez un proceso presidencial con la división mentirosa de amigos y enemigos de la paz, no le conviene a Colombia, como tampoco la favorecería que se produzca una sexta elección de Presidente hablando de las Farc. Los principales temas tienen que ser los que verdaderamente le interesan a los colombianos.

L I. ¿Cómo va su campaña? ¿Cuándo conoceremos los nombres de los cuadros y directivos de ella?

C HT. La organización de mi campaña va muy bien. La estructura central ya está lista y se está avanzando exitosamente en la definición de los equipos regionales. Estoy terminando de hacer unos ajustes antes de presentarle formalmente el equipo al país. ¡Va a haber sorpresas !

L I. En algunas semanas llegarán al Congreso los voceros de las Farc para que ejerzan veeduría con voz y sin voto. ¿Aquello no crispará aún más los ánimos?

C H T. ¡No le quepa duda! El Gobierno y las Farc no han entendido que el nivel de rechazo que tienen los dos es altísimo. No ha sido posible que comprendan que una de las razones por las cuales ganó el NO es porque a millones les parece inaceptable que los principales culpables de los más graves delitos puedan llegar a los cuerpos de representación inmediatamente. Desde luego que es bueno para el país que ese grupo deje de cometer delitos contra los colombianos, pero de ahí a que los ciudadanos se llenen de emoción cuando los vean el trecho es largo.

L I. Será posible superar la polarización, o tendremos más años de confrontación ideológica?

C H T. Centro Democrático buscó insistentemente el acuerdo nacional para la paz con el fin de iniciar una nueva etapa de la vida nacional caracterizada por entendimientos fundamentales sobre los términos del acuerdo con las Farc. A pesar de todos los esfuerzos que se hicieron no fue posible, por la falta de flexibilidad del Gobierno y de las Farc. Actuando así lo que consiguieron, en la práctica, fue tirar a la basura una de las más importantes oportunidades históricas que ha tenido el país. Lo que corresponde hacer, en mi opinión, es hablar intensamente con la gente y presentar propuestas sobre los temas que verdaderamente interesan a los ciudadanos, que sean viables, realistas y financiables. Y los que quieran seguir en el juego de la polarización, que no es el nuestro, allá ellos. El debate es bienvenido, la polarización dañina que la hagan otros, si eso es lo que quieren.

@IrreverentesCol