“Me deja en tremenda orfandad”. Con esas palabras reaccionó el presidente Uribe frente a la trágica noticia de la muerte del ministro Carlos Holmes Trujillo. 

Y ese sentimiento se extiende a todo el uribismo que, además de respetarlo por su talante, veía en él al próximo presidente de la República. 

Para nadie era un secreto que Carlos Holmes tenía la legítima ambición de gobernar a Colombia. Su carrera política da testimonio de su capacidad como servidor. Durante su larga y prolífica vida pública dio sobradas muestras de conocimiento, profesionalismo, profundidad y, sobre todo, amor por Colombia. 

Propios y extraños. Amigos y contradictores, reconocen en él a un señor en todo el sentido de la palabra. Enalteció al ejercicio político con su temperamento conciliador, sereno, siempre reflexivo, nunca impulsivo. Respetuoso del oponente, sin arrear las banderas de sus ideas y principios. 

Existe en el inglés un vocablo que le cabe íntegramente a Carlos Holmes Trujillo: seniority, adjetivo que se utiliza para describir a una persona de categoría superior frente a sus pares, precisamente por su experiencia y don de gentes. 

Durante las honras fúnebres que tuvieron lugar en la escuela de cadetes José María Córdova, el presidente Duque rindió un sentido homenaje a quien más que un ministro, fue su amigo y consejero de todas las horas durante la campaña presidencial y el gobierno. 

Recordó su bonhomía y su generosidad personales, pero también su talento y afinado olfato político. 

Y es cierto: Carlos Holmes gozaba de una especial capacidad para anticipar los peligros. Sabía extraer información valiosa de los hechos que ocurrían, para prever la presencia de campos minados. Por eso, es de los pocos dirigentes que ocupó todas las dignidades posibles, sin haber sido siquiera investigado preliminarmente por un organismo de control.

Su muerte deja un vacío inmenso en su familia y amigos, pero también en el mundo político particularmente en el Centro Democrático, partido que se apresta a iniciar su proceso de selección de candidato presidencial. 

Reconociendo las calidades de los congresistas que han manifestado su aspiración, ninguno de ellos cuenta aún con el peso específico para ganar las elecciones de 2022 y ese era el motivo por el que la mayoría tenía sus ojos puestos sobre Carlos Holmes Trujillo.

Pasado el duelo, los presidentes Uribe y Duque tienen ante ellos la enorme tarea de identificar a la persona indicada. La misión es en extremo difícil, porque no hay una sola persona con las condiciones que tenía el ministro Trujillo García. 

Pérdida irreparable para Colombia quien habría tenido en él a un gobernante de talla mayor. Su visión de los grandes temas nacionales lo ubicaban por encima de los asuntos menores. En tiempos en los que la política criolla se desarrolla en medio de insultos, palabras de grueso calibre, trapisondas, mezquindades y calumnias, Carlos Holmes se mantuvo fiel a su decencia y buenas maneras, sin permitirse entrar al lodazal en el que está convertida la controversia pública nacional. 

Que su vida sirva como un testimonio. Que su carrera, que es ejemplo de perseverancia y disciplina, sea un referente para las próximas generaciones y que su coherencia ideológica sirva como derrotero para el Centro Democrático. Paz en la tumba del inolvidable Carlos Holmes. 

@IrreverentesCol

Publicado: enero 27 de 2021