LOS IRREVERENTES. Se posesionó Donald Trump como nuevo presidente de los Estados Unidos y es más que previsible un cambio en la política exterior de ese país hacia Colombia, empezando por la posición frente al proceso de paz con las Farc. Es muy poco probable que el gobierno republicano que comienza, firme en la lucha contra el terrorismo internacional, retire a las Farc de la lista de grupos terroristas. ¿Usted como precandidato del Centro Democrático se siente más cómodo con Trump que con Obama?

CARLOS HOLMES TRUJILLO: El inicio de la administración del Presidente Trump genera incertidumbres, tanto en lo bilateral como en lo internacional. Con respecto a lo primero, lo que debemos esperar es que continúe teniendo vigencia la política bipartidista de los Estados Unidos hacia Colombia, la cual se refleja siempre, no obstante la diferencia de los énfasis en distintos aspectos de la relación, en apoyo a nuestro país y cooperación. Es importante observar las primeras acciones del nuevo Presidente con respecto a temas tan delicados como el incremento acelerado de las áreas de cultivos ilícitos, el impacto que sobre esa tendencia tendrán los acuerdos con las Farc, la consideración del narcotráfico como conexo al delito político, que se desprende también de dichos acuerdos, y la aplicación de una justicia paralela que le otorgará impunidad de hecho a los culpables de los más graves delitos. Me atrevo a pensar que asuntos tan serios tradicionalmente en nuestra relación con los Estados Unidos no se tratarán exclusivamente desde la óptica de lo acordado con las Farc. Se sentirá de nuevo el peso que se le otorga a esos temas en Washington. Y en lo global, esperemos las decisiones en materia de acuerdos de libre comercio, papel de las instituciones multilaterales, lucha contra el terrorismo, relaciones con otros protagonistas mundiales, e inversiones internacionales. Sea lo que sea, nuestro país tiene que prepararse para profundizar el diálogo con los Estados Unidos en el marco de una visión distinta a la que ha predominado en Washington en los últimos años. Creo que se abre un nuevo abanico de oportunidades que tenemos que aprovechar.

L I. De los 3 precandidatos uribistas usted es, de lejos, el que tiene mejor conocimiento de los asuntos internacionales. Vemos que la denominada comunidad internacional ha sido entusiasta validadora de los acuerdos entre Santos y las Farc. Muchos aplausos, pero pocas exigencias en materia de verdad, de reparación y de castigos efectivos a quienes estén incursos en crímenes atroces. ¿Cómo hacer para que aquellos países que respaldan el proceso de paz, se conviertan también en defensores de los derechos de las víctimas del terrorismo?

C H T. Colombia tiene que concebir una política exterior de verdad. El mundo cambió, las tendencias globales no son duraderas, los viejos alineamientos se transformaron en entendimientos coyunturales, y los ciclos políticos y económicos son cada vez más cortos. En medio de este panorama el país no puede seguir mirando el escenario internacional como si viviéramos en el mundo del pasado y dedicarse ahora a pedir plata de cooperación, que no recibirá en cantidades importantes, para cumplir los acuerdos con las Farc. El desafío de la acción de exterior de Colombia es el de construir condiciones para crecer aceleradamente. Estoy hablando de la diplomacia para el crecimiento. Esa es la única manera de mejorar los índices de desarrollo humano. Lo demás es cuento. Y para conseguirlo tenemos que dibujar una red de alianzas con objetivos de política exterior específicos. Esto implica ampliar el abanico de nuestras relaciones y focalizarlas. Hoy hay una pluralidad de actores que ofrecen oportunidades de diverso tipo. Si los elementos que se requieren para crecer aceleradamente están claros, porque lo están, nuestra tarea internacional es consolidar alianzas y entendimientos dirigidos a construir los fundamentos de la nueva visión exterior que estoy proponiendo. Permítame reiterarlo: diplomacia para el crecimiento con todo lo que eso significa desde el punto de vista de la inversión y la competitividad.

L I. Empezamos el año con un Juan Manuel Santos aún más desprestigiado. Una reciente encuesta reveló que el 70% de la opinión desaprueba la gestión del presidente. La oposición tiene todo para ganar en 2018 y usted es un jugador clave. ¿Cuáles son los 5 elementos fundamentales sobre los que va a estructurar su campaña?

C H T. Yo sueño con un país seguro, de emprendedores, saludable y educado. Con una nación en la que se pueda vivir y trabajar tranquilos y en la que brille la transparencia, que es la fuente de la credibilidad de los ciudadanos en las instituciones. Entiendo que afirmaciones de este tipo se reciben con escepticismo o son descalificadas como ingenuas. No importa. Estoy seguro de que se puede. Otras naciones lo lograron partiendo de niveles aterradores de desorden, debilidad institucional, ausencia de capital humano calificado y corrupción. Tenemos que hacer la tarea. Jamás me dejaré derrotar por el facilismo de decir que resulta imposible. Todo lo contrario, es perfectamente posible.

L I. En el uribismo aún no se han puesto de acuerdo respecto del procedimiento para designar al candidato presidencial. Usted ha planteado la implementación de una figura similar a la que utilizan los partidos de los Estados Unidos: elecciones primarias. Sea cual sea el mecanismo, lo cierto es que la mayoría se inclina porque este sea democrático. Háblenos de ese asunto y cuéntenos un poco de los tiempos.

C H T. Centro Democrático tiene que definir ya el mecanismo para elegir su candidato presidencial. El mejor procedimiento, según mi opinión, es un acuerdo inmediato de los precandidatos sobre dicho mecanismo y que éste sea abierto y democrático. No puede haber convenciones amañadas ni imposiciones expresas o tácitas. Lo único que le dará al vocero del partido la legitimidad requerida es una consulta abierta a los ciudadanos después de un ejercicio intenso que permita que los votantes conozcan más y mejor a los aspirantes, analicen sus hojas de vida, los escuche, les pregunte y decida. Estoy hablando de un ejercicio interno bien hecho, que es la base inicial de las coaliciones y entendimientos que deben construirse. Lo primero es lo primero. Y déjeme decirle con toda claridad que para mí lo único aceptable es una amplia consulta democrática, que nos permita participar con posterioridad, si es el caso, en un ejercicio pluripartidista dirigido a definir el candidato de una coalición amplia. Lo demás es una entrega que yo no estoy dispuesto a prohijar.

L I. ¿Cuándo va a presentar formalmente a su equipo? ¿Por qué no nos anticipa algunos nombres de cuadros de su campaña?

C H T. Entiendo la curiosidad por conocer el equipo que me acompañará, pero usted entenderá las razones que tengo para preferir anunciarlo completo. Eso será pronto, muy pronto.

@IrreverentesCol

Publicado: enero 23 de 2017