La designación del nuevo Ministro de Defensa no era una tarea sencilla. Tal como lo mencioné la semana pasada, esta labor implicaba una decisión de Estado donde lo que estaba en juego era la ejecución de más de $35 billones anuales y la vida de más de 500.000 soldados de las Fuerzas Militares.

Y para una decisión de Estado, nadie mejor que un hombre de Estado. Carlos Holmes Trujillo es más que un Ministro. Es un hombre que le ha dedicado su vida al servicio de la Patria. Desde innumerables posiciones del alto gobierno y los cargos de elección popular ha acumulado una experiencia que es más que vital para afrontar los difíciles desafíos que tiene el País en materia de seguridad.

Porque seamos sinceros, la situación no es nada fácil. La Fuerza Pública debe recuperar de inmediato el control territorial de zonas vitales para la lucha contra el narcotráfico como el Catatumbo o el Urabá.

En este contexto, si bien este año se lograron erradicar 98.000 hectáreas de coca, el porcentaje de resiembra supera el 60%, por lo que una estrategia de seguridad integral que reactive la fumigación aérea es más que vital para cumplir la meta de reducir en un 50% las plantaciones para el 2022.

Además, el combate a los grupos residuales como las mencionadas disidencias es más que vital. Hoy en día estas organizaciones están delinquiendo en 17 departamentos y si no se ejerce la legitima autoridad del Estado en su contra pueden aumentar su presencia a otras zonas de la geografía nacional.

Por eso, el nombramiento de Holmes en la cartera de Defensa ha sido una de las decisiones más acertadas del Presidente. Este sector requiere de un liderazgo firme que recupere la moral de la tropa y que sea capaz de respaldar las acciones de los soldados y policías de la Patria ante los ataques políticos que pretenden deslegitimar la ofensiva militar para presionar al Gobierno a cambio de asignaciones burocráticas.

Asimismo, y este no es un aspecto menor, el Ministerio requería de un funcionario que tuviera la experiencia política, la serenidad diplomática y el temple ejecutivo para contener los ataques sistemáticos que desde la comodidad del exterior se vienen estructurando y ejecutando en contra de la nueva cúpula militar.

Una de las observaciones más reiteradas en las regiones en estos 15 meses de Gobierno era que no se sentía el cambio en materia de seguridad entre una administración y la otra. Pues bien, el pueblo colombiano puede tener la certeza que con Carlos Holmes como Ministro de Defensa se ejercerá la presencia institucional en todos los rincones de la Patria.

No puede haber lugar vetado para la Fuerza Pública y la defensa de la ciudadanía debe ser la prioridad número uno de todo Gobierno. El nuevo Ministro es más que consciente de esta realidad. Él representa la esperanza y la firmeza que tanto se anhelaba para comandar a una tropa que está lista para devolverle la tranquilidad al País después de 8 años de debilidad.

@Tatacabello

Publicado: noviembre 15 de 2019