LOS IRREVERENTES. El domingo los colombianos concurriremos a las urnas para elegir entre un candidato populista que amenaza la estabilidad republicana e Iván Duque, el aspirante uribista que tiene, de lejos, el mejor programa de gobierno. Usted, doctor Carlos Holmes, que ha sido uno de los más activos dirigente del Centro Democrático en esta campaña presidencial, envíeles un mensaje a los ciudadanos que aún no han definido su voto.

CARLOS HOLMES TRUJILLO. Los colombianos que aún no han definido su voto deben tener en cuenta que el 17 de junio se decidirá no  solamente el nombre del próximo Presidente de los colombianos. Quienes acudan a las urnas se pronunciarán, también, sobre el modelo de desarrollo que desean para el país en los próximos años. En ésta ocasión las opciones son claras y bien distintas. La que representa Gustavo Petro proviene de concepciones que ya se ensayaron como políticas de gobierno y fracasaron en 27 países en el siglo XX. Fueron un fiasco en naciones de Europa, Asia, Africa y América Latina y Caribe porque se materializaron en un estatismo absolutista y totalitario que suprimió las libertades, asfixió la iniciativa privada e impidió el progreso en democracia. Las experiencias históricas son muchas, pero, para no ir muy lejos, basta mirar con detenimiento los padecimientos del hermano pueblo de Venezuela, víctima del totalitarismo del socialismo siglo XXI. Colombia no puede, no debe escoger ese camino fracasado. En las manos de todos está votar por la esperanza y la unión, hacerlo con el fin de dejar atrás odios y rencores, sufragar en favor del imperio de la ley, el emprendimiento y la equidad, que es lo que le plantean Iván Duque y Marta Lucía Ramírez a sus compatriotas. El 27 de Mayo, día de la primera vuelta, el candidato de la Alianza por Colombia pronunció un discurso histórico en el que anunció un gobierno de todos y para todos. Eso es lo que requiere la nación para avanzar en la construcción de un futuro mejor. De esta manera será posible tener una economía dinámica, solidaria y cristiana, en la que ganen los trabajadores y los empleadores, a fin de construir buena política social, generar empleo y lograr verdadera inclusión social. El llamado que hago a quienes todavía lo están pensando es que le apuesten al cambio que representa Duque.

L I. Usted es un hombre con probada experiencia política. ¿En toda su trayectoria pública había registrado un nivel de polarización y de pugnacidad como el que ahora se siente en el ambiente nacional?

C H T. Que existan opciones claras y bien distintas es bueno para la democracia. Lo que resulta deplorable son las infamias, las falacias, los insultos, la agresividad que ahoga la controversia constructiva. Para bien de Colombia, Duque ha sido fiel a su postulado de “soluciones, no agresiones”. Ha demostrado serenidad, madurez, y prudencia, pero, al mismo tiempo, carácter, claridad y capacidad de combate dialéctico. Quienes creyeron que lo iban a sacar de casillas se equivocaron.

L I. En criterio suyo, ¿cuáles son las tareas inmediatas que debe emprender el gobierno del doctor Duque el próximo 7 de agosto cuando tome posesión?

C H T. Avanzar, rápidamente, en el cumplimiento del programa y entrar en contacto, desde los primeros días, con el pueblo colombiano mediante diálogos populares constantes, cercanos, respetuosos y afectuosos.

L I. En una de sus recientes columnas para este portal, usted planteó un acuerdo nacional para la paz. Coincidimos con que el acuerdo con las Farc no puede hacerse trizas, pero sí es necesario introducir los cambios que la sociedad demanda y por los que en buena medida el NO se impuso en el plebiscito de octubre de 2016. En concreto, ¿cuáles son las bases sobre las que debe erigirse el acuerdo que usted está proponiendo?

C H T. Durante la campaña en favor del NO quienes fuimos voceros, en nombre y representación de Centro Democrático, Iván Duque, Óscar Iván Zuluaga y yo, pedimos en todo el país que se respaldara esa opción para buscar un acuerdo mejor, no para acabar con todo. Por esa razón, cuando se ganó, en lugar de salir a cobrar con arrogancia la victoria, el ex presidente Uribe, de manera patriótica, propuso un gran acuerdo nacional para La Paz. Lo que se pretendía era acordar las modificaciones del caso, en cumplimiento del mandato que el pueblo le dio al Presidente, para mejorar lo convenido y garantizarle solidez mediante el apoyo de la mayoría de los colombianos. No fue posible por la actitud arrogante de las dos partes de la mesa de La Habana. Sin embargo, ese propósito sigue vivo, tal como lo ha dicho en forma reiterada nuestro candidato. Es esperanzador que siga haciendo claridad acerca de que el objetivo es reformar varios puntos logrando, ahora sí, el acuerdo nacional. Un buen paso podría ser integrar una comisión gestora de dicho acuerdo, inmediatamente después de la elección, para concretar su contenido antes de la posesión del Presidente Duque.

L I. Usted ha sido un soldado fiel del uribismo. Fue precandidato presidencial en 2014, luego fue la fórmula de Zuluaga. De cara a este proceso electoral, también sometió su nombre como precandidato. Acató el resultado y desde el primer momento reconoció la victoria de Duque, a quien ha venido acompañando con disciplina y compromiso sincero. Se da por descontado que usted hará parte del gobierno. ¿En qué áreas le quisiera colaborar al presidente de la República?

C H T. Me siento muy tranquilo y satisfecho porque estoy cumpliendo con los deberes que tengo con el país, centro democrático, la alianza para reconstruir a Colombia, Iván Duque y mi propia conciencia. Seguiré actuando con mayor dedicación y esfuerzo estos días porque lo fundamental es la elección de Iván y Marta Lucía. Después, Dios proveerá.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 12 de 2018