No más de lo mismo; corrupción, impunidad, clientelismo, burocracia inútil, maquinarias maquiavélicas,  eso es lo que representael continuismo de Vargas Lleras, el candidato de Santos. El otro candidato Gustavo Petro, que además del peligroso populismo del que hace gala, su incoherencia, la pésima administración de los bienes públicos de la que hizo suficiente demostración en Bogotá, el odio de clases que pregona, representa el peligro de dar un viraje hacia la ultra izquierda. Esa que acabo con Venezuela. Pero hay una alternativa, fresca y esperanzadora: Iván Duque. Está por demás hablar de sus muchos atributos, solo escuchen sus debates y propuestas, todas apoyadas en instrumentos de gestión y financiacion muy precisas, y no palabras al aire, llenas de falsas promesas (cosa que se siente mucho en el metal de voz de Vargas), además de no tener cuestionamientos como si lo tienen los demás candidatos. Es el único que no tiene interrogantes judiciales. El pueblo colombiano está cansado del continuismo del nefasto gobierno de Santos que representa Vargas Lleras, y el peligro de replicar el desastre de Venezuela con Petro. Sergio Fajardo que parece ser una buena persona y de ser un hombre bien intencionado, el pueblo lo percibe con propuestas muy etéreas y genéricas, sin asidero financiero, en un momento tan crucial y difícil por el que estamos pasando los colombianos, no es el hombre para este momento, además de cargar con el lastre de sus dudosas administraciones en Antioquia.

Es muy explicable que las maquinarias politiqueras, esas que representan Roy Barreras, Armando Benedetti (gente que lleva la patria en sus bolsillos), y algunos miembros del partido conservador, acostumbradas a la “mermelada”, se unieran a Vargas, al fin al cabo la basura se recoge en el basurero. Dios los crea y ellos se juntan. No hay cosa que una más en torno a un propósito que el de la posibilidad de prevaricar.

De todas maneras y gracias al glorioso pueblo colombiano, en las elecciones presidenciales el voto de opinión tiene un peso muy grande, y las maquinarias poco endosaran sus votos como bien lo señala Juan Manuel López Caballero cuando dice; “La capacidad de endosar clientelas es de por sí bastante limitada, máxime que una vez elegido un congresista ya no tiene verdaderas motivaciones para hacer esfuerzos ni gastar recursos en nada diferente que lo que garantice su futura cuota burocrática”.

El pueblo sabe lo que necesita, hay una capacidad subjetiva muy importante del sufragante, que tiene la certeza que su candidato hará lo que el aspira y espera; acabar la corrupción en todos los niveles y sobre todo en el aparato judicial. Corregir los defectos del acuerdo de la Habana y poner a crecer la economía colombiana, porque no se pude habar de nada, ni siquiera de la Paz con hambre. 

@rodrigueztorice

Publicado: abril 26 de 2018