Una de las peores humillaciones de las muchas que Santos le ha hecho al pueblo colombiano es la candidatura a la presidencia del cabecilla de las Farc, alias Timochenko.

La jefatura del Estado está reservada, en teoría, para los mejores ciudadanos, con inteligencias superiores y comportamiento eximio. El gran mérito que Timochenko tiene para mostrar es su trayectoria criminal.

Con cerca de 42 años de carrera en el terrorismo, se convirtió en uno de los peores sanguinarios del mundo. Responsable de crímenes atroces como el reclutamiento de menores, secuestros masivos, masacres, desplazamiento de campesinos inermes y terrorismo.

El gobierno de los Estados Unidos mantiene la oferta de una recompensa de $5 millones de dólares por ese sujeto, que tiene cuentas pendientes con la justicia ese país por los delitos de secuestro, homicidio, conspiración para cometer actos de terrorismo y narcotráfico. Sin lugar a dudas, si Timochenko es capturado en los Estados Unidos, se expone a pasar el resto de sus días en una cárcel de máxima seguridad.

Pero su prontuario en Colombia es aún más abultado. Como miembro del denominado secretariado de las Farc, es responsable de todas las atrocidades cometidas por esa estructura delincuencial. El país no puede olvidar que ese sujeto fue uno de los ideólogos de los campos de concentración de secuestrados que fueron establecidos en la profundidad de nuestras selvas, y en los que fueron confinados inhumanamente cientos de miembros de la Fuerza Pública y algunos líderes políticos.

Campo de concentración de las Farc en la selva de Colombia

Las víctimas de las Farc se cuentan por decenas de miles. Son personas cuyas voces no han sido oídas y sus derechos no fueron reestablecidos. Cuando el país aún no sale del estupor que causa la impunidad con que Santos cobijó a Timochenko y todos sus secuaces, viene un nuevo baldado de agua: ese sujeto aparecerá en el tarjetón presidencial.

Es inadmisible que un genocida como él pueda participar libremente en política. Aquello no es democrático ni legítimo. El lugar reservado para los criminales es la cárcel, no la arena política.

Aunque Santos haya ordenado levantar las múltiples ordenes de captura que pesan contra Timochenko, ese sujeto sigue siendo buscado por la justicia estadounidense. Él es un extraditable de la misma talla de Pablo Escobar o los hermanos Rodríguez Orejuela. La diferencia es que aquellos fueron perseguidos y combatidos por el Estado y éste, al contrario y protegido por el Estado santista, hará campaña libremente por todo el país.

Mientras las víctimas de las Farc reclaman justicia y esperan un reparación directa por parte de sus victimarios, los cabecillas de esa estructura se dedicarán a burlarse de ellos fungiendo como candidatos a distintos cargos de elección popular.

Durante el pasado fin de Semana, LOS IRREVERENTES, a través de su cuenta de Twitter, realizaron un sondeo, en el que preguntaron si “¿votaría usted a la presidencia por el asesino de policías, alias ‘Timochenko’”?. Participaron 4002 seguidores de este portal y el resultado genera preocupación. El 94% respondió que no, mientras que el 6% dijo que sí.

Angustia el porcentaje de personas que respondieron afirmativamente. Como lo expresó el analista y experto en temas económicos, Alberto Bernal –columnista de LOS IRREVERENTES-, “el 6% votaría por Timochenko. Antes no estamos peor que Haití”.

A falta de castigo penal, buena es la sanción social y política. Si en algo debería haber una posición unánime en nuestro país es, precisamente, en el rechazo cerrado a las Farc y a todos sus cabecillas, empezando por Timochenko, el candidato infame.

@IrreverentesCol

Publicado: enero 30 de 2018