Un trino que escribí en mi cuenta de Twitter en la noche del pasado jueves 16 de agosto, día en que el mundo despidió a la excepcional reina del soul, Aretha Franklin, desencadenó la reacción virulenta de quienes conforman un frente virtual, hábilmente orquestado en las redes sociales por la izquierda radical colombiana. Bauticémoslo de una vez: Frente Mamerto Twittero (FMT).

El mensaje afirmaba que la senadora Aída Avella Esquivel no tenía de qué preocuparse en términos de seguridad, toda vez que, cercana a los 70 años, en la práctica, sólo debe afanarse por caminar, consumir una dieta sana y consentir a sus nietos. Incluso, revisando la actual jurisprudencia, podemos aseverar que esta recia mujer boyacense, ya se ganó el derecho a disfrutar de una silla azul,  como legítima integrante de la tercera edad cuando viaje en Transmilenio. ¿Qué creen? ¡Se armó la de Troya!

Sólo fue sugerir esta idea para que el Frente Mamerto Twittero (FMT), integrado por millones de jóvenes, imberbes y no tan imberbes, que no conocen de argumentos, pero son expertos en insultos, amenazas de muerte y atropellos contra las madres de quienes trinamos con respeto, valoramos y protegemos la vida, honra y bienes de los compatriotas que se acercan a la etapa dorada de su existencia, arremetiera con toda su ira contra quien escribe estas líneas.  

Para mi sorpresa, hasta el propio Gustavo Petro, respondió mi mensaje con una dosis muy propia de su acervo mediático, donde insultaba a los “intelectuales” de la extrema derecha: ¡me hizo famoso el líder de los mamertos colombianos por escasos segundos! No tuve más remedio que sonreír en silencio, mientras leía el tweet del excandidato presidencial. Gracias por hacerme famoso, mano, le escribí.

Después de analizar la andanada de ofensas recibidas, lo primero que pensé fue lo siguiente: ojalá que estos muchachos no estén drogados ni con un porro de marihuana en las manos; quiera Dios que la noche les permita descansar como merece todo ser humano. 

Acto seguido, me pregunté: ¿será que ellos sí duermen o sólo cierran los ojos para que el odio no termine comiéndose sus retinas? Porque va uno a ver, y siempre están preparados para disparar veneno, resentimiento social y una amalgama de dolores viscerales que transmiten desde sus teclados.

Dado que no pude responder a todos los insultos, algunos de ellos escritos con pésima ortografía, rogué a Dios que algún día estos pelados puedan caer en cuenta de sus torpes posturas ideológicas, se atrevan a cambiar sus fuentes de lectura y, en el mejor de los casos, opten por leer algo de provecho, por ejemplo una novela clásica, la historia de los bosques tropicales o la biografía de algún deportista que les inspire hacer algo con sus vidas. Me explico: un tema diferente a lo que les tiene “encapuchado” ese cerebro.

Luego, vino a mi mente un concepto que me encantaría gritarle en la cara a cada uno de los ciudadanos que me insultó: ¡Llegó la hora de la desmovilización, señores! 

De hecho, considero que también deben desmovilizarse los periodistas de la mermelada, individuos que viven enfurecidos con la vida y no se han cansado de atacar a Uribe y a los simpatizantes del Centro Democrático, tildándonos de “retrasados” a quienes estamos de acuerdo con la Democracia Liberal, aquella que rechaza de plano lo abusos ideológicos derivados del marxismo radical. 

#DesmovilízateGuerrilleroTwittero es el hashtag de esta nueva campaña.

#ConTodoRespeto: Avancen, guerrilleros twitteros: ¡desmovilícense! En lugar de seguir montando atentados virtuales contra la vida, honra y buen nombre de quienes escribimos en las redes, lean, apaguen sus computadores, salgan al parque a hacer deporte, denuncien a los jíbaros que los surten de hierba… Y por favor, por elemental decencia, jamás duden en cederle una silla azul a una abuelita de la tercera edad que viaje en Transmilenio. 

Es admirable lo sucedido en nuestra reciente historia nacional: en términos de corrupción y melindres con el narco-comunismo, el cartel de la paloma le dio sopa y seco a la banda del elefante.

@tamayocollins

Publicado: agosto 22 de 2018