En agosto de 2011 fui consultado por un hermano del exgobernador de Arauca Julio Acosta, quien estaba privado de la libertad por el proceso de la parapolítica, sobre la suerte que podía correr su sobrino, el concejal de Bogotá Julio Cesar Acosta y el candidato de su grupo a la gobernación de su departamento, ante las declaraciones y la solicitud presentada ante el Consejo Nacional Electoral por Carlos Fernando Galán quien oficiaba de director único del partido político Cambio Radical y como tal, exigía a la autoridad electoral le revocara el aval a más de 300 candidatos avalados por ese partido.  Con la seguridad que me daba el haber participado de las audiencias de discusión en las comisiones primeras de Senado y Cámara de la recién sancionada ley 1475, le manifesté que esa era una “paparrucha” de Galán para dar contentillo a la prensa, pero que una vez otorgados los avales e inscritas las candidaturas, éstas creaban una situación de derecho irrevocable sin el consentimiento de su titular.

A los pocos días el Consejo Nacional Electoral le negaba a Carlos Fernando Galán su solicitud y dejaba en firme las candidaturas de los más de 300 candidatos de ese partido, cuestionados por su propio director, entre las que se hallaban la de Julito Acosta como le dicen en su natal Arauca y la del hijo de Miguel Pinedo Vidal, que aspiraba a la gobernación de Magdalena y quien tenía similar situación a la de Acosta: ser hijo de…

Lo curioso del asunto es que mientras eso sucede a cada rato en Cambio Radical, los avales y decisiones políticas y administrativas, las toma el excongresista Antonio Álvarez Lleras, tío del Vicepresidente de la República German Vargas Lleras, gústele o no al Senador Galán. Al menos eso está demostrado ahora y antes, pues de nada han servido sus descalificaciones y alharacas, que la prensa califica de “alertas tempranas”. Recientemente en Santander, ante los acercamientos del exgobernador Hugo Aguilar con el Vicepresidente, quien se vio acompañándolo a la entrega de viviendas en San Gil, Galán dijo que en la convención del partido manifestaría su rechazo al ingreso de Aguilar a Cambio Radical. En tal evento partidario el Senador Carlos Fernando Galán guardó silencio.

Pero es que lo que más llama la atención, es que Cambio Radical pareciera estar rompiendo el tabú de lo que fue la parapolítica, fenómeno que golpeó duramente a ese partido, y por lo que se ve, parece que interpreta que con la firma del Acuerdo Final de Paz, es inminente un proceso de reconciliación nacional, pasando por la etapa de la solicitud de perdón y la consecuente concesión del indulto, cuando no la amnistía para conductas relacionadas con el delito de la parapolítica y conexos cometidos por agentes del Estado.

No tendría otra explicación el pragmatismo con el que el vicepresidente viene acercando a aquellos dirigentes políticos, que aunque con cuestionamientos mediáticos por sus procesos judiciales, representan una realidad electoral en sus regiones. Nada más ingresar al sitio web del partido Cambio Radical para confirmar que varios de sus personeros políticos oficiales en las regiones, han trasegado por el escenario judicial de la parapolítica: Óscar Wilches, Director Departamental de Cambio Radical en Casanare, Miguel Pinedo, Director Departamental de Cambio Radical en Magdalena. Pero también en otros tipos judiciales como el caso del expresidente de la Cámara Emilio Martínez Rosales, quien oficia de Director Departamental de Cambio Radical en el departamento del Tolima.

Concluyo que Cambio Radical está rompiendo el tabú y puede convertirse en la organización política que más actores políticos va a presentar al escenario de la reconciliación nacional, acudiendo a la recién inspirada Jurisdicción Especial de Paz. Y también concluyo que el senador Galán, va a continuar distrayéndonos, sin mostrarnos la realidad de lo que hacen las dos manos del partido. Los antepasados nuestros nos decían: “No permitas que tu mano izquierda, sepa lo que hace la derecha”. Esa parece ser la máxima que nos aplica el partido donde ha oficiado de vocero el doctor Carlos Fernando Galán.

@AlirioMoreno

Publicado: enero 31 de 2017