Me había abstenido (cosa que me duele en el alma), dada la campaña electoral que se inicia a la primera magistratura del distrito de mi sufrida pero ínclita ciudad, de escribir mi columna semanal, en El Universal de Cartagena. En mensaje dirigido a sus directivos  y a su nuevo director el Dr. Nicolás Pareja Bermúdez, tuve, dada mis convicciones éticas y morales prescindir de ella, debido a mis aspiraciones a la alcaldía de Cartagena. Pero los hechos en medio de la contiendan me llevan escribir sobre esta, a partir de una no tan amable conversación de temas políticos entre varios amigos queridos.

Me dice uno de ellos, que para ser alcalde de Cartagena por elección popular se necesitan invertir(palabra que me molesta mucho porque quien invierte es porque espera recuperar), diez mil millones de pesos en la campaña y así poder lograr acceder al cargo, tal vez el tercero más importante de Colombia. Suma descomunal para un funcionario que ganara en los cuatros años de su mandato, algo así como ochocientos millones de pesos. Pero dice uno de ellos que ese gasto millonario, los políticos corruptos, lo logran sacar en el primer proyecto de inversión a realizar.  Y me sigue diciendo ese amigo, veterano de mil honorables batallas y guerrero de la moralidad, que en alguna ocasión ya muy atrás en el tiempo, él quiso participar en una de esas elecciones populares,  y un veterano político de mil corrupciones le dijo que si le daba cinco mil millones él lo hacía elegir alcalde el día de la elección.

Pero la historia tiene sus enseñanzas que ayudan a pensar que si se pueden cambiar los paradigmas. Y lo demostró Guillermo Paniza cuando se fue a los barrios populosos, esos donde están las necesidades y por lo tanto los votos, que trabajando codo a codo con las comunidades, de manera sincerada y con la más profunda convicción de ayudar a los más necesitados, que si se puede cambiar el curso de las elecciones sin hacer esos gasto hiper millonarios, que quien los hace es porque se los va a robar en el primera oportunidad que tenga, donde se cuenta con un presupuesto de casi dos billones de pesos.

¿Que tendrá este tan importante cargo para que la clase política tradicional haga esa enorme inversión?.

Tiene, que los que roban saben hacerlo muy bien, ya que todo el sistema esta corrompido, montado casi como una industria con todos sus procedimientos, y que es tan descarada como burlesca, El sistema está todo corrompido, desde el más grande al mas chiquito, es toda una organización, del que participan todos. Los unos tapan a los otros, en una picaresca de difícil comprobación. El gasto fiscal no se vigila, está diseñado para ser vulnerado.

Por eso me pregunto candidatos honorables como Fernando Araujo o Claudia Fadul, o mi persona,  jamás le van a gastar a una campaña esas aterradoras cifras. Entonces pareciera que la contienda está perdida. Pero no, se pueden cambiar los paradigmas.

@rodrigueztorice

Publicado: marzo 7 de 2019