El control de la ciudad se está quedando sin pilas. La cuarentena ha evidenciado que en nuestra amada Cali, se carece de los controles suficientes para ejercer contrapeso al poder local. El control social y el control político a la administración brillan por su ausencia.

En el marco político, el Concejo de la ciudad parecer haber renunciado a su papel más importante: ejercer una veeduría constante, técnica, y responsable del papel de nuestro burgomaestre y su administración. La negativa a realizar el control político de los contratos celebrados para enfrentar la pandemia así lo demuestra.

Las razones solo las sabe en su fuero interior cada uno de los miembros del Concejo, pero contrasta bastante con la realidad política en el Gobierno Nacional, donde miembros de los mismos partidos que acompañan al Alcalde en Cali no paran el escrutinio constante al gabinete del Presidente Duque. No me malinterpreten, reniego de lo primero y aplaudo lo segundo: el control político es una herramienta fundamental en un sistema de frenos y contrapesos.

En el marco social, ya hemos referido el duro trazegar de nuestra ciudad por la ausencia de un control efectivo de la pandemia, así que hoy quiero referirme a un fenómeno que lleva años afectando nuestros cerros tutelares y que en estos tiempos de encierro ha empezado a masificarse: las mafias tierreras y las invasiones ilegales.

Prevenir el aumento de invasiones cumple un doble propósito: por un lado protege la propiedad privada y pública, y por el otro, protege al ciudadano vulnerable que se asienta en terrenos ajenos, bien sea por estafa o necesidad, pero termina poniendo en peligro a sus familiares y en jaque los derechos de los verdaderos dueño.

Las mafias de la tierra están sin control, y aunque es preciso solidarizarse con quienes son desalojados, y es necesario reubicarlos en algunos casos, no podemos perder el norte como en aquel video del patrullero Ángel quien desconoce el impacto social, económico y ambiental de los tierreros y las invasiones.

Mano firme y corazón grande. Firmeza para proteger la propiedad privada y los parques naturales, y corazón grande para reubicar y generar políticas sociales de formalización de vivienda.

Debemos ponerle pilas de nuevo al control. Pararle-Bolas al control político y social en nuestra ciudad. En la sucursal no podemos perder el rumbo de nuevo.

@gabrieljvelasco

Publicado: junio 16 de 2020