El pasado 27 de abril, en la columna “El Virus avanza en Cali”, expresé algunas de mis preocupaciones acerca del manejo que la administración local estaba dando a la pandemia. Sin embargo, la cosa parecía mejorar, pues el alcalde tomaba medidas con autoridad para frenar las fiestas e intentaba contener la indisciplina social. Lamentablemente para la ciudad, con el correr de los días quedó en evidencia otra cosa.

Los últimos acontecimientos nos muestran que Cali no anda bien. Las medidas de la Alcaldía, al ser una reacción a hechos cumplidos, han demostrado ser tardías y frágiles. Otras ciudades han optado el camino de la planeación, la prudencia, la articulación y el diálogo respetuoso con diferentes sectores de la sociedad, incluidos los que generen el empleo. Las preocupaciones de varios grupos de interés en la ciudad se hacen sentir cada vez más en las redes y medios. La tasa de contagios no cede y, como lo dije hace varias semanas, el virus avanza en Cali. Lo cierto es que mientras el martes inicia una etapa de reapertura a lo largo y ancho de nuestro país, Cali seguirá sumida en una nueva y difícil cuarentena.

Revisemos algunos puntos que prenden las alarmas. El primero, ya lo enunciamos antes, la tasa de contagio no cede, al igual que la curva de contagiados. En Cali tenemos 1.032 contagiados por millón mientras que en Colombia son 576. Los muertos por causa de esta enfermedad por millón son más altos que el promedio nacional. La ciudad tiene 59 y el país 19. Nos preocupa que en Cali las camas de UCI están con una ocupación alta, nosotros tenemos una ocupación del 71% y el promedio nacional está cerca del 50%. Nos sigue preocupando que mientras la indisciplina social reina en Cali, se proponga desde la administración abrir “rumbas callejeras”. Nos preocupa que, para anunciar una medida de cierre en un punto álgido de contagio, se aglomere a la ciudadanía en tarimas.

Si lo que se quiere es exigir disciplina social se debe comenzar por dar ejemplo en casa, de lo contrario se confunde a la ciudadanía y se le abre la puerta a la anarquía y el desorden. ¿Cómo concentran a más de 50 personas para socializar una decisión, cuando esto está expresamente prohibido? Los videos y las fotos evidencian que no se respetaron los más mínimos protocolos de aislamiento y bioseguridad.

El llamado a la unidad en tiempos de Covid-19, que he venido promoviendo, no nos releva de la responsabilidad de realizar observaciones constructivas por el bien de la ciudad. Siento que el alcalde aún está en momento de reaccionar y encaminar la ciudad para que esto no se vaya a salir de madre.

A Cali le tiene que ir bien, de ello depende la vida de miles de conciudadanos. De ello depende también que le podamos dar salud a la economía para que trabajadores, independientes, microempresarios, PYMES y grandes empresas, puedan con el sudor de su frente ganarse la vida. No nos olvidemos que la recuperación de la economía tiene un matrimonio indisoluble con la salud de nuestros habitantes, por ello no podemos permitir que la incapacidad para detener el contagio se convierta en un generador de hambre y pobreza para nuestra amada Cali.

Alcalde, le pido de manera respetuosa que también le Paremos-Bolas a la opinión de los demás, la ciudad necesita unidad y el gobierno la capacidad de generar consensos. Revise la creación de un comité de expertos incluyente para asesorar sus decisiones. Revise algún tipo de escenario donde se pueda discutir, articular y poner en marcha lo que ustedes planean, con los diferentes grupos de interés de la ciudad. Aunque el tiempo pasa sin descanso, todavía podemos entre todos evitar que Cali se salga de madre.

Prórroga:

Enhorabuena por la ciudadanía, los concejales y otros actores que reaccionaron sobre las facultades extraordinarias que traía el plan de desarrollo de Cali. No es saludable entregar a nadie un cheque en blanco y menos uno que concentraba tanto poder para administrar la ciudad.

@gabrieljvelasco

Publicado: junio 1 de 2020