5 delitos le han sido imputados al gerente, mano derecha y compinche de Juan Manuel Santos, el muy cuestionado Roberto Prieto, el hombre que estructuró la operación criminal que se materializó en el ingreso masivo de dineros de Odebrecht a las campañas de 2010 y 2014 de Juan Manuel Santos.

Desde diciembre del año pasado, la fiscalía anunció que Prieto sería imputado, pero él, de forma habilidosa, había logrado hacerle el quite a la justicia. En el tercer intento, Prieto puso ser sentado en el banquillo de los acusados, donde un fiscal pudo leer las pruebas que tiene la justicia para iniciar 5 procesos penales en su contra, por los delitos de falso testimonio, falsedad en documento, tráfico de influencias, celebración indebida de contratos y enriquecimiento ilícito.

Una de las pruebas reina que tiene la fiscalía en contra de Prieto es el pago de Odebrecht de $450 mil dólares para sufragar la elaboración de 2 millones de afiches de la campaña presidencial de 2010, revelación hecha en exclusiva por LOS IRREVERENTES.

Lo cierto es que en ese punto, la responsabilidad exclusivamente es de Prieto y no de los fabricantes de dichos afiches, pues ellos se limitaron a cumplir con el pedido que la campaña santista les hizo y a cobrar la factura. Fue Prieto el que urdió y ejecutó el plan criminal que desembocó en que Odebrecht cancelara esa suma de dinero en Panamá, tal y como sucedió.

Pero hay mucho más en contra de quien hasta ahora ha fungido como mejor amigo de Juan Manuel Santos. El año pasado, el intermediario de Odebrecht, Otto Bula confesó haberle entregado a Prieto la suma de $1 millón de dólares en efectivo.

Otros elementos probatorios que tiene la fiscalía apuntan a que Prieto, valiéndose de su poder y cercanía con la Casa de Nariño, hizo gestiones corruptas para favorecer a empresas de infraestructura a las que les habría cobrado multimillonarias comisiones para favorecerlas con importantes contratos de obras públicas.

Un juez valorará las pruebas y decidirá si Prieto va o no va a la cárcel. Lo cierto es que el amigo de Santos no se hundirá solo. Sus cómplices, como el empresario Eduardo Zambrano, tan pronto fueron capturados, empezaron a cantar y a entregar pruebas contra Prieto. Lo que muchos se preguntan, sobre todo en lo que tiene que ver con la financiación ilegal de Odebrecht, es si Prieto guardará silencio y continuará encubriendo a Santos o si preferirá explorar una negociación con la justicia, ofreciendo información contra el presidente de la República.

Los políticos siempre, absolutamente siempre saben quién los está financiando. El vínculo de Odebrecht con Santos no fue una cuestión circunstancial. Al contrario, aquella fue una alianza criminal que no ha sido suficientemente explorada ni investigada por la justicia. Seguramente, después del 7 de agosto cuando haya un relevo en el gobierno nacional, la fiscalía se sentirá menos presionada, razón por la que seguramente podrá evolucionar en dicho caso, determinando exactamente quiénes participaron en el entramado corrupto que permitió el ingreso de dinero de Odebrecht a las arcas santistas en 2010 y 2014.

Faltan 3 meses para que Santos salga de una vez por todas del poder y desde ya se puede sentenciar que su estantería criminal se está desmoronando. Llegó la hora para que los responsables de tantos delitos que se han cometido en estos largos 8 años de gobierno respondan y que a la cárcel vayan todos aquellos que hayan delinquido, sin importar su poder o su influencia.

Roberto Prieto, soberbio y altivo amenazaba con que él estaba “blindado” en la fiscalía. Creyó que jamás sería investigado y mucho menos encarcelado. El tiempo se ha encargado de traerlo a la realidad. Él es un delincuente y como tal está siendo tratado.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 8 de 2018