Cae Francisco Javier Ricaurte, cabecilla de la Bacrim judicial. Se espera que la justicia tome decisiones contra todos sus cómplices.

La valiente decisión de la fiscalía general de la nación de solicitar ante un juez de control de garantías que se libre una orden de captura contra el corrupto expresidente de la corte suprema de justicia, Francisco Javier Ricaurte, es un mensaje claro y contundente en el sentido de que el fiscal Néstor Humberto Martínez va a llevar esta investigación hasta las últimas consecuencias, conduciendo a la cárcel a quien tenga que conducir, sin importar su condición o el poder que ostente.

Francisco Javier Ricaurte es un pez gordo de la corrupción judicial de Colombia. Es, sin duda alguna, uno de los principales propiciadores de la politización de la justicia en nuestro de país. Desde la corte suprema, ubicó a cuotas suyas en los cargos de mayor importancia en distintas áreas de la rama jurisdiccional e impulsó, como presidente de aquel tribunal, la más despiadada e inclemente persecución contra el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez.

Tener a Ricaurte tras las rejas es un hecho sin precedentes en nuestra historia. Él no es un exmagistrado más, sino una de las personas con mayor poder en Colombia. Su capacidad corruptora es inconmensurable, al punto de que se dice que por su escritorio han pasado los grandes casos judiciales que se han resuelto con dinero.

El propio Luis Gustavo Moreno, antiguo socio y cómplice suyo, en sus primeras declaraciones luego de haber manifestado su disposición de colaborar con las autoridades judiciales, aseguró que de los $2 mil millones que Musa Besaile pagó para evitar ser conducido a la cárcel, más de $500 millones le fueron entregados a Ricaurte.

La fiscalía cuenta con evidencias suficientes para imputarle cargos por 4 delitos: cohecho, enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias y peculado. Dada la gravedad de los crímenes cometidos por ese sujeto, se da por descontado que le será impuesta una medida de aseguramiento con reclusión en centro carcelario y de ser encontrado culpable, podría pasar los próximos 30 años tras las rejas.

Es muy posible que la captura de Ricaurte desate un efecto dominó, pues es evidente que él no va a servir de chivo expiatorio de los pecados de sus compinches. Al verse acorralado por la justicia, es seguro que optará por delatar a sus cómplices y demás operadores judiciales que integran la “Bacrim judicial” de la que él era uno de sus cabecillas, en compañía de Leonidas Bustos y Gustado Malo.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 20 de 2017