Desde hace algunas semanas, el director del Centro Democrático Oscar Iván Zuluaga se encuentra en la ciudad de Miami, desde donde ha pretendido mantener el control de su partido. Como es sabido, Zuluaga salió del país por temor a que la fiscalía ordene su captura.

En efecto, durante algunos días circuló el rumor de que el excandidato uribista sería formalmente vinculado a un proceso penal por cuenta del testimonio del denominado hacker Sepúlveda, razón que empujó a Zuluaga a abandonar a Colombia para evitar terminar tras las rejas por orden del vicefiscal Jorge Fernando Perdomo, declarado antiuribista.

Aunque de manera formal y pública el Centro Democrático ha manifestado solidaridad y respaldo hacia Zuluaga y su hijo David, quien también está encartado por el mismo caso, privadamente algunos dirigentes del uribismo han empezado a mover sus fichas para propiciar un cambio en la dirección de la colectividad.

La salida de Oscar Iván Zuluaga del país se ha convertido en el argumento perfecto que utilizan los sectores que se oponen a que él sea nuevamente candidato presidencial para plantear un cambio estructural en el Centro Democrático que empieza con el retiro de Zuluaga de la dirección del mismo.

Hasta ahora se han llevado a cabo 4 reuniones a la que han asistido entre 11 y 16 congresistas, la mayoría de ellos integrantes de la bancada de la Cámara de Representantes y en las que el mensaje es el mismo: buscar la salida inmediata de Zuluaga. Como le dijo uno de los asistentes a esos encuentros a Los Irreverentes: “Nos cuesta entender y aceptar que el director de nuestro partido esté en Miami mandando razones por whataspp y haciendo reuniones por Skype, mientras nosotros acá estamos enfrentando tantas dificultades”.

Bancada del Centro Democrático. 16 de sus integrantes están planteando privadamente

la renuncia de OIZ

Dirigentes uribistas como el excandidato a la alcaldía de Medellín, Juan Carlos Vélez, están empeñados en reconstruir al Centro Democrático desde las regiones. Paradójicamente, el partido uribista es percibido como una colectividad monolítica, pero la realidad es que sus bases están gravemente fraccionadas y eso es lo que precisamente quieren enmendar aquellos que creen que la crisis se debe, en buena medida por el manejo que Oscar Iván Zuluaga le ha dado al Centro Democrático y que para algunos ha sido errático.

Igualmente, cada vez son más las voces que piden un cambio en la dirección del partido en algunas regiones, particularmente en el departamento de Antioquia. La mayoría de los congresistas uribistas antioqueños, se oponen a que el exministro Valencia continúe llevando las riendas del CD en su departamento.

El costo que ha tenido que asumir el uribismo por la presencia de Valencia Cossio no es menor. Una persona tan destacada como la exsecretaria privada de Uribe, Alicia Arango se vio forzada a renunciar al Centro Democrático por cuenta de los malos tratos de que fue objeto por parte de Valencia. Y las consecuencias se han sentido. En las elecciones de octubre, el CD, un partido cuya principal fuerza electoral se halla en Antioquia, tuvo que ver cómo sus candidatos a la gobernación y a la alcaldía de Medellín fueron derrotados en las urnas.

La renuncia de Alicia Arango por sus diferencias con el exministro Fabio Valencia Cossio, es una de las bajas más sensibles que ha tenido el Centro Democrático

Luego de las elecciones regionales del año pasado, en criterio de la senadora Paola Holguín, “el partido quedó descuadernado, vuelto añicos. Tenemos que reconstruirlo y por eso yo creo que tenemos que armar un equipo, el mejor equipo para irnos a los 1123 municipios de Colombia a hablar con la gente. Si no lo hacemos, el Centro Democrático estará en serios problemas. Yo pongo la mirada más allá del tema puntual sobre si Oscar Iván Zuluaga debe seguir siendo o no el presidente del CD; creo que nosotros estamos en mora de empezar a hacer la política de una manera distinta. Somos un nuevo partido que hace política aferrado a las viejas maneras y eso nos hace un daño muy grave. Este no es un tema de nombres, sino de propuestas y no creo que debamos enredarnos en peleas menores sobre quién debe ser el director del partido, porque nuestros directores reales son los ciudadanos”.

Aunque sean muchas las voces demandando la salida de Zuluaga, no será fácil que él acceda a renunciar. Él tiene toda la intención de correr en las presidenciales de 2018 enarbolando los casi 7 millones de votos que obtuvo en 2014 frente a Juan Manuel Santos y qué mejor manera de agenciar esa candidatura que haciéndolo desde la posición privilegiada de director de su colectividad, así sea de manera virtual, pues como están las cosas en la Corte Suprema, el proceso de elección del nuevo fiscal tomará algunas semanas.

@IrreverentesCol