Hoy debería ser el último día en que la Fiscalía General esté a cargo de la pasada cúpula. Muchos políticos, dirigentes o funcionarios públicos salen de su cargo en medio de la incertidumbre sobre su labor.

Sin embargo, creo yo, los doctores Eduardo Montealegre y Jorge Fernando Perdomo se van con la seguridad de la penosa labor ejecutada y una imagen bastante pobre ante la opinión pública. Eso lo confirman sin excepción todas las encuestas.

Risueño, por no decir burlesco con los colombianos, resulta el solo hecho de que se considere el nombre del hasta hoy fiscal encargado como posible próximo procurador general. Puede que uno no comparta muchas de las posiciones de Alejandro Ordóñez, pero nadie le niega su preparación y carácter. Definitivamente hay gente que no tiene la menor capacidad de autocrítica. ¿Me oye, doctor Perdomo?

Entra Néstor Humberto Martínez, el sí con interrogantes presentados por diversos sectores del país. No obstante, confío en que sabrá llevar a buen puerto la flota que le toca capitanear de aquí en adelante.

Para ello, señor fiscal Martínez, permítame manifestar en donde creo debe poner la brújula:

1. Fortalecer las Fiscalías locales y seccionales. Allí es donde está  la nave atracada. Es allí donde el ciudadano tiene quejas porque sus procesos no avanzan. Y no avanzan porque un solo fiscal sin asistente, sin técnico, sin policía judicial, no hace milagros. Lleva su lancha sin remos avanzando solo con sus brazos que ya están cansados. Recursos humanos y económicos para estos fiscales se requiere urgente.

2. Para navegar, para ser un buen marino, se requiere una tripulación idónea. Señor Fiscal: elija bien a sus compañeros de viaje. No ceda a presiones políticas o cuotas burocráticas. Mire las hojas de vida para que no lleguen personas sin conocimiento o experiencia a cargos de delegados ante la Corte Suprema de Justicia o tribunales de distrito. Ascienda por méritos, no por otra cosa, como lo hicieron la mayoría de sus antecesores.

3. Respetar a los abogados, respetar el ejercicio de la profesión, al litigante. Doctor Néstor Humberto: el mundo de hoy es tecnológico. No es serio, no tiene sustento que no podamos ingresar celular o computador a varias instalaciones donde funciona la Fiscalía. En cambio, sí lo pueden hacer periodistas, el Ministerio Público y otros actores. En eso tiene que haber igualdad. Con ese tipo de comportamientos da la impresión de que a los abogados se nos tiene por indelicados. Señor Fiscal: de pronto usted no ha litigado mucho en el campo penal, pero estamos seguros de que usted ha tenido que ir al llamado búnker a conocer los procesos de sus clientes. ¿Cómo se sintió con la fila de media hora? ¿Cómo se sintió con la requisa?

4. Su reto más importante será que desempolve todas las investigaciones contra las Farc que tenga la Fiscalía para que el deber de verdad se cumpla. Que esos criminales tengan que aceptar todos los delitos que han cometido, desde el reclutamiento de menores, pasando por el secuestro, las masacres y torturas, hasta su actividad principal: el narcotráfico.

El papel de usted señor Fiscal en el postconflicto no es facilitarles la vida a las Farc. Es, por el contrario, presentar todas las pruebas de su vida delictiva. Solo así podrá decirse que la Fiscalía le cumple y le cumplió al país.

5. En su audiencia ante la Corte Suprema se le criticó su posición frente a la violencia de género.  Estoy seguro de que fue mal entendido. Así lo he explicado en diversos foros académicos y medios de comunicación. En este tema su Fiscalía deberá proteger a la mujer agredida por encima de todo. Pero, asimismo, mandar claro el mensaje al gobierno central de que no es el derecho penal el que bajará las tasas de agresiones  o mal trato. El derecho penal no soluciona los problemas de base social. Ese es un problema que el inquilino de Casa de Nariño tiene que echarse en sus hombros. Claro que al pobre no le alcanza el tiempo porque a toda hora tiene que estar respondiendo exigencias y órdenes de las Farc desde la capital cubana y también desde Miraflores.

6. Respetado señor Fiscal: sabemos que usted podrá llevar la justicia penal a puerto justo y seguro. Un favor grande: no nos defraude.

Ah, y un último consejo: eche mano de la chispa que tenía su señor padre, el maestro Humberto Martínez Salcedo. Él fue un hombre importante y nunca cambió. Siempre, según me ha contado mi papá, era el mismo mamador de gallo que salía de los estudios de grabación a saludar a sus mejores amigos: los lustrabotas y los vendedores de prensa y lotería.

Señor Fiscal: no vaya a ser como sus antecesores -Montealegre y Perdomo- que lo primero que hicieron fue desdecir de sus compañeros de oficio. Seguro que el Maestro Salustiano Tapias estará de acuerdo con estos consejos.

 

@CancinoAbog